Parábolas de Jesús

Parábolas

El higo

Del Evangelio de Mateo Capítulo 24, versículos 32-35

De la parabola de la Higuera aprendemos la siguiente enseñanza: cuando sus rama se vuelven tiernas y brotan las hojas, sabes que el verano está cerca. Entonces tú también, cuando veas todas estas cosas, debes saber que Él está justo a la puerta. En verdad, te digo que esta generación no pasará antes de que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Exegesis Parabola de Mateo

Al comienzo del Capítulo 24, Mateo aborda el discurso escatológico de los últimos tiempos. En la primera parte de este capítulo, Jesús, hablando a sus discípulos, anuncia la destrucción del Templo y de Jerusalén, las persecuciones y la venida del Hijo del hombre (cf. Mt 24,30: "Verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo", "cuando veas estas cosas, debes saber que está cerca".

Mateo estaba muy preocupado por cómo iban las cosas dentro de sus comunidades, por la hostil situación histórica, social y religiosa. La cohesión de las comunidades se estaba aflojando lentamente, por lo que quería animarlas, con una exhortación a la vigilancia y el compromiso de ser fructíferos para el bien, esperando una venida cierta, si no inmediata, del Señor, que traería consigo. El juicio final.

La parábola de los capullos de higo es una invitación a la comunidad cristiana a aceptar la enseñanza, la más importante, porque se coloca al final de la primera parte del discurso escatológico. "Cuando veas todas estas cosas" es parte del lenguaje apocalíptico y se refiere a los tristes eventos reportados al comienzo del Capítulo, que anuncian su venida: "pero todo esto será solo el comienzo del dolor".
(Mt 24,8).

El dolor es necesario, porque está determinado por el fin de la vieja realidad y por el surgimiento de la nueva, incompatible con la anterior: "Sabemos, de hecho, que todas las criaturas gimen, y hasta la fecha sufren los dolores de parto [...] esperando la adopción de los niños".
(Romanos 8: 22-23).

Y Mateo cierra con una oración aún más profética: "En verdad te digo: esta generación no pasará antes de que todo esto suceda". Jesús habla en forma solemne; con la expresión "En verdad" le da a todo el verso un tono de veracidad incuestionable y define el espacio temporal dentro del cual caerán estos cataclismos históricos, indicando también el lugar donde golpearán: "esta generación". Es una alusión a los descendientes de aquellos padres que cruzaron el desierto, pero que no entraron en la tierra prometida debido a su infidelidad; Es precisamente con este último sentido que Jesús habla de "esta generación": La referencia parece estar dirigida al pueblo judío de su época con quien está en curso de colisión y con quien se ha desatado una dura controversia, especialmente con las autoridades religiosas.
(Mt 23).

Mateo ve en los eventos catastróficos anunciados, el fin del mundo judío y la vieja forma de entender la relación con Dios. El "nuevo mundo" se basa en la Palabra de Jesús: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán". (Mt 24,35). Todo lo que es efímero pasa y lo que queda es Dios, a quien también pertenece la palabra de su Hijo, cuya divinidad y cuya filiación se manifestó en la resurrección, quien reveló la divinidad misma de la palabra de Jesús y su credibilidad.

En el centro de todo, por lo tanto, está la venida del Hijo del hombre, a quien Mateo invita a las comunidades a prestar atención a las señales descritas por Jesús, sin ser engañado por la multitud de voces provocativas de falsos profetas. Conocer las cosas de Dios es solo un acto de entrega del Padre, que trabaja en el Hijo, y se revela en El y para El. Nadie puede comprender el misterio de Dios y su mundo si esto no se le ha revelado, es decir, dado, y es una aceptación que solo puede tener lugar en silencio y en la profunda contemplación de lo que se ha revelado: el ruido, el frenesí y el chisme, no son compatibles con la revelación divina.

Son precisamente estos rasgos de secreto velado, oscuridad, imprevisibilidad e incertidumbre los que empujan al creyente a estar siempre presente, atento y alerta, sin dejarse llevar por los compromisos y dificultades del presente, sin dejarse nunca absorber por completo por las cosas del mundo.

La vida cristiana debe conducir a la búsqueda de la Sabiduría que no debe enredarse en las falsas certezas de una fe que es el fruto de las técnicas intelectuales, sino en la intervención reveladora de Dios. La fe es, en última instancia, la inteligencia del alma, que sabe cómo cruzar en la investigación espiritual esa línea entre lo finito y lo infinito, y continúa, en la adoración contemplativa, el diálogo que se detiene en el umbral del misterio.

El higo - Marcos

Del Evangelio de Marcos Capítulo 13, versículos 28-29

Aprende esta parábola de la higuera: cuando su rama se vuelve tierna y deja sus hojas, sabes que el verano está cerca; así que tú también, cuando veas que suceden estas cosas, sabes que El está cerca, a la puerta.

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