Milagros Eucarísticos

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El pan de vida

"Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne para la vida del mundo"..
(Jn 6,49)



Las Hostias se transforman en carne

La inteligencia humana encuentra difícil creer que el pan y el vino se puedan convertir en verdadera Carne y en verdadera Sangre de Jesús, porque en el acto de consagración no aparece nada visible al ojo humano, mientras que la fe nos impulsa a creer firmemente en las palabras de Jesús.

Los Milagros Eucarísticos confirman, precisamente, las palabras de Jesús y, de hecho, fortalecen la fe y demuestran la presencia real del Cuerpo y la Sangre del Señor en el pan Eucarístico.

Estos hechos prodigiosos que desafían nuestra racionalidad, renuente a rendirse a lo sobrenatural, pero para Dios nada es imposible, ni siquiera que "En el Pan se oculta la humanidad de Jesús".

El Milagro Eucarístico de Lanciano, 700 d.C.

La antigua Anxanum de Frentani conserva, desde más de 12 siglos, el primer y más grande Milagro Eucarístico de la Iglesia Católica.
Tal Prodigio sucede en el siglo VIII D.C., en la pequeña iglesia de San Legoziano, por la duda de un monje Basiliano, sobre la presencia real de Jesús en la Eucaristía. Durante la celebración de la Santa Misa, hecha la doble consagración, la hostia se volvió Carne viva y el Vino se convirtió en Sangre viva, reagrupándose en cinco glóbulos irregulares y diversos en forma y grandeza.

La Hostia-Carne, como hoy se observa muy bien, tiene el tamaño de la hostia grande actualmente en uso en la Iglesia Latina, es ligeramente café y se vuelve totalmente rojiza si se observa en transparencia.

La Sangre coagulada, de color tierra, tendiente al amarillo-ocre. La Carne, desde 1713, se encuentra conservada en una artística Custodia de Plata, finamente cincelada, de escuela napolitana. La Sangre se encuentra contenida en una rica y antigua ampolleta de cristal de roca.

Los Frailes Menores Conventuales custodian el Milagro desde 1252, por voluntad del Arzobispo de Chieti, Landulfo y con Sello pontificio del 12.05.1252.
Anteriormente se había dado el cambio a los Monjes de San Basilio hasta el 1176 y de San Benito hasta el 1252.

En el 1258 los Franciscanos construyeron el actual Santuario que en el 700, sufrió la transformación del estilo romano-gótico a barroco.

El Milagro fue colocado desde el inicio en una Capilla a un lado del altar mayor, por lo que, desde 1636, esta un altar lateral de la Navata, que conserva todavía la antigua custodia en hierro forjado y la leyenda conmemorativa.

Desde 1902 el Milagro se encuentra custodiado en el segundo tabernáculo del altar monumental, erigido por los Lancinases, al centro del presbiterio.

Los diversos reconocimientos eclesiásticos, conducidos desde 1574, seguidos en 1970-71 y retomados en parte en 1981, aquella científica, llevad acabo por el Profesor Odoardo Linoli, libre docente en Anatomía y Histología Patológica y en Química y Microscopia Clínica, asistido por el Prof. Ruggero Bertelli, de la Universidad de Siena. Los análisis, seguidos con absoluto rigor científico y documentado por una seria de fotografías al microscopio, han dado los siguientes resultados: La Carne es Carne verdadera. La Sangre es verdadera Sangre. La Carne y la Sangre pertenecen a la especie humana. La Carne es un "CORAZÓN" completo en su estructura esencial. En la Carne están presentes, en sección, el miocardio, endocardio, el nervio vago y por el relevante espesor del miocardio, el ventrículo cardiaco izquierdo. La Carne y la Sangre tienen siempre el mismo grupo sanguíneo: AB.

En la Sangre fueron encontradas las proteínas normalmente fraccionadas con los niveles porcentuales que se tienen en el cuadro de proteína de suero de la sangre fresca normal. En la Sangre fueron encontrados también los minerales: Cloruro, Fósforo, Magnesio, Potasio, Sodio y Calcio.

La conservación de la Carne y de la Sangre Milagrosa, dejados en su estado natural por 12 segundos y expuestos a la acción de agentes físicos, atmosféricos y biológicos, permanece un Fenómeno Extraordinario.

En conclusión se puede decir que la Ciencia, llamada en causa, ha dado una respuesta segura y completa acerca de la autenticidad del Milagro Eucarístico de Lanciano.

Milagro Eucarístico de Alatri Italia, 1228

En Alatri se conserva todavía hoy en la Catedral de San Pablo Apóstol, la Reliquia del Milagro Eucarístico ocurrido en 1228 que consiste en un fragmento de Partícula convertida en carne. Una joven mujer, para reconquistar el amor de su novio buscó una hechicera.

Ésta le ordenó robar una Hostia consagrada para hacer con ella un brebaje de amor. Durante una Misa, la joven logró esconder una Hostia en una tela. Llegando a su casa se dio cuenta que la Hostia se había transformado en carne sangrante.
Entre los numerosos documentos que certifican el hecho, se destaca uno con la Bula del Sumo Pontífice Gregorio IX (13 de marzo de 1228).

El testimonio más acreditado de este Milagro se encuentra en la Bula Fraternitas tuæ, escrita por el Papa Gregorio IX (13 de marzo de 1228) en respuesta al Obispo de Alatri, Juan V.

Gregorio Obispo, Siervo de los siervos de Dios al Venerable Hermano Obispo de Alatri, salud y bendición Apostólica.
El texto dice así:
Hemos recibido tu carta, queridísimo hermano, que nos informaba como una cierta joven sugestionada por el malvado consejo de una maléfica mujer, después de haber recibido del sacerdote el Cuerpo sagradísimo de Cristo, la mantiene en boca hasta el momento en que, acogida la ocasión favorable, la pudo esconder en un paño, donde, después de tres días, encontró el mismo Cuerpo, que había recibido en forma de pan, transformado en carne, como hasta ahora cualquiera puede constatar con sus propios ojos. Después de que una y la otra mujer te han humildemente revelado, deseas un dictamen nuestro acerca del castigo que han de meritar las culpables. En primer lugar, debemos dar gracias con todas nuestras fuerzas, a Aquel que, a pesar de operar en toda cosa en modo maravilloso, todavía en cualquier ocasión repite milagros y suscita prodigios nuevos, para robustecer la fe en la verdad de la Iglesia Católica, sosteniendo la esperanza, re-encendiendo la caridad, llamando a los pecadores, convierta los pérfidos y confunda la maldad de los herejes.
Por tanto, queridísimo hermano, por medio de esta carta apostólica, disponemos que tú establezcas un castigo más leve a la más joven, que retenemos sea la que cumplió la acción delictiva mas por debilidad que por maldad, especialmente porque es de creerse que se sea suficientemente arrepentido al confesar su pecado.

A la instigadora entonces, que con su perversión la orilló a cometer el sacrilegio, después de haberle aplicado las medidas disciplinarias que creemos oportuno confiar a tu criterio, impón que, visitando al Obispo más cercano, confiese su pecado, implorando, con devota sumisión, el perdón.

El Sumo Pontífice interpretó el episodio como una señal contra las herejías difusas acerca de la presencia real de Jesús en la Eucaristía y perdonó las dos mujeres arrepentidas.

Milagro Eucarístico de Augsburg - Alemania, 1194

En el 1194, una señora de Augsburg particularmente devota del Santísimo Sacramento, después de haber comulgado se metió la hostia en un pañuelo, vuelta a casa repuso la hostia en una envoltura de cera dentro de un armario.

Después de cinco años la mujer atormentada por los remordimientos reveló al superior del convento de Heilig Kreuz, Padre Berthold, el acto sacrílego, el cual se hizo entregar la hostia, cuando el sacerdote abrió la envoltura de cera en que envolvió la Partícula, vio que este se transformó en carne sangrante. La Hostia se presentó "uniforme en dos partes unidas la una con la otra, a través de hilos sutiles de carne sangrante."

El sacerdote refirió enseguida el acontecimiento al Obispo de la ciudad, Udalskalk que ordenó que la Hostia prodigiosa fuera "trasladada, acompañada del clero y del pueblo, en la Catedral y expuesta en un Ostensorio de cristal para la pública adoración. "La hostia, expuesta a los fieles en la Catedral, extraordinariamente empezó a crecer y a hincharse y este fenómeno duró del día de Pascua hasta la fiesta de San Juan Bautista, delante de los ojos de todos. Sucesivamente, el Obispo Udalskalk hizo reconducir la hostia cerca del convento de Heilig Kreuz y estableció que, "en recuerdo de un hecho tan memorable y extraordinario", cada año fuera celebrado una especial solemnidad en honor de la Santa Reliquia. En el 1200, el conde de Rechber, les donó a los Padres agustinos un cofre de plata rectangular, abastecido de una abertura anterior, en el que fue repuesta la Hostia del Milagro.

En el curso de los siglos fueron realizados muchos análisis sobre la Partícula que siempre han confirmado que se trata de carne y sangre humana. Hoy el Convento de Heilig Kreuz es custodiado por los Padres dominicanos.

Milagro Eucarístico de Middleburg-Lovanio Belgica, 1374

En el 1374 un doméstico llamado Jean, que desde hace muchos años no se confesaba a pesar de la vida disoluta que condujo, invitado por la aristócrata, a la que prestaba servicio, a ir a misa durante el Cuaresma.

Con los otros criados participó en la misa Eucarística en la Iglesia de San Pedro a Middeblurg cuando llegó el momento de comulgar, el desgraciado se acercó con superficialidad al altar, con su más grande aturdimiento la hostia consagrada que recibió sobre la lengua se transformó en Carne sangrante, Jean turbado tiró enseguida fuera de la boca la Partícula que sangró y la Sangre cayó sobre el paño que revestía la balaustrada delante al altar.

El sacerdote con emoción reposo la Hostia milagrosa en una charola dentro del Tabernáculo, el domestico arrepentido confeso delante de todos su gran pecado y convertido condujo enseguida una vida ejemplar manifestando una gran devoción por el Santísimo Sacramento. Una parte de la Hostia, todavía hoy, esta conservada en Lovanio por los padres agustinos. Fue el monje Jean de Gheest, confesor del Arzobispo que autorizó de ello el culto, a pedírsela en regalo. La otra parte se encuentra en cambio en la Iglesia de San Pedro a Middleburg.

Milagro Eucarístico de Cimballa Espana, 1370

En el 1370 en la Iglesia de la Purificación de Nuestra Señora, el Párroco de la Iglesia, Don Tomas, durante la celebraciónde la Misa Dominical fue asaltado por fuertes dudas sobre la real presencia de Jesús en el Sacramento de la Eucaristía En el momento de la consagración Don Tomas con desaliento la Hostia transformarse en verdadera Carne y de Esta comenzó a salir abundante sangre, tanta de derramarse sobre su corporal.

El episodio reforzó la fe vacilante del sacerdote celebrante que arrepentido, se retiro en un monasterio para dedicarse a una vida de penitencia y de oración.
La Reliquia fue llevada en procesión y la noticia se esparció en todo sitio. Muchos fueron los Milagros atribuidos al "Santísimo Misterio de la Duda" que desde entonces siempre fue objeto de gran devoción de parte de los fieles.
Cada año, el 12 de septiembre, se celebra la memoria del Milagro en la iglesia parroquial donde todavía se mantiene la Reliquia del corporal manchado de Sangre.

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