Alegría en la Relación

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Piedras vivas

La fe, en la que nos apoyamos para caminar seguros hacia Dios que nos espera, que nos enseña que todo lo que hay a nuestro alrededor, son instrumentos destinados para servirnos en el gran trabajo de nuestra vida. Por consiguiente, nuestros parientes, amigos, jefes... son para nosotros instrumentos.

Y la alegría que regula nuestros encuentros con el prójimo, es la misma ley que regula el uso de las criaturas, según la cual todo debe ser usado como instrumento. A primera vista, puede parecer que tal concepto es demasiado egoista y utilitario, pero si queremos detenernos y profundizar más, veremos estupor y maravillas.

Ante todo debemos entender que si los demás son instrumentos para nosostros, también nosotros seremos tales para ellos: la reciprocidad es absoluta. Si ellos deben servirnos, nosotros también debemos servirles. Nosotros no sólo recibimos, sino que también debemos dar es mutuo intercambio. Intercambio, ¿de qué?.

Intercambio de vida. Para que todos seamos herramientas de vida. No sé si conseguiremos vislumbrar la belleza de esta idea. No es para divertirnos con Dios, que nos pone en relación a los unos con los otros. Y las alegrías de nuestras relaciones no deben ni pueden tener más función que la de facilitar el desarrollo de la vida. Observamos esta nobleza y seriedad en esta concepción cristiana de los en encuentros humanos.

Observemos tambien los resultados. En Montmartre las piedras llevas inscritas el nombre de los donantes benefactores, y mientras exista Monmartre existirán las piedras con el nombre de sus benefactores.

Nuestra alma es el templo de Dios vivo; y nuestra vida va cada día construyéndose, piedra a piedra, hasta el día en que la muerte ponga fin a la construcción.

Las piedras de este edificio son las ideas que nuestra mente adquiere, las virtudes que se forman en nuestro corazón, las costumbres puras y fuertes que se establecen en nuestros sentidos: es todo lo que dilata nuestro ser según el plan divino. y si yo, por ejemplo, consigo que alguien adquiera una virtud, un aumento de vida, habrá algo de mí en esa persona, algo de mi vida en la suya: es un vínculo que nos une.

Comprometerá a esa persona este vínculo que le viene de mí, yo viviré de algún modo en ella. entendemos y sabemos qué es la vida.

La verdadera vida es la eterna. la vida que yo he comunicado subsistirá en la eternidad. Quedaremos unidos, unidos con los vínculos de la vida para toda la eternidad. Viviremos el uno por medio del otro; y éste será uno de los esplendores de la alegría eterna.

Pensemos ahora cuan íntima e intensa será la felicidad que legarán a sus hijos, los padres que se didiquen completamente a su educación, los amigos que han sido fieles al sostenerse y ayudarse a subir. Vivirán tanto más los unos en los otros, cuanto mayormente hayan sido instrumentos de vida los unos para los otros.

¿Con qué palabras narrar la gloria de los grandes sembradores de ideas, de los grandes propagadores de virtudes, de los apóstoles del bien, de los hombres de sacrificio, que han sido útilesa tantas almas, que han contribuido al engrandecimiento de tantas vidas?. Estos lazos son para la eternidad. Y esto es sólo lo que quedará de nuestros encuentros e el tiempo.

Conclusión: Queremos aprendera vivir, aprender a ser instrumentos de vida y a utilizar todas las alegrías del amor mediante el verdadero celo por el bien ajeno.


Oración

Oh Madre de la Misericordia, puesto que eres tan piadosa,
ten un gran deseo de procurar el bien para nosotros, miserables,
y de atender nuestras demandas. Hoy yo, el más mísero de todos los hombres,
acudo a Tu piedad para que Tú me concedas lo que te pido.

Dejo a los demás pedirTe la salud corporal
o adquirir ventajas terrenales, yo Te pido Señora,
las cosas que Tú deseas de mí o que más se parezcan
y sean gratas a tu Santísimo Corazón.

  • Tú que fuiste tan humilde, obtenme la humildad y la alegría de ser despreciado.
  • Tú que fuiste tan paciente en las tribulaciones de la vida, obtenme la paciencia en la contrariedad.
  • que fuiste colmada de Amor a Dios, obtenme el don del puro y santo amor.
  • Tú que fuiste toda caridad hacia el prójimo, obtenme la caridad hacia todos, especialmente hacia mis enemigos.
  • Tú que fuiste toda unidad en la divina voluntad, obtenme conformarme por completo a todo lo que Dios disponga para mí.
  • Tú que fuiste la más Santa entre todas las criaturas, Te ruego, oh María,hazme santo.

A Tí no te falta elamor, puedes todo y quieras concederme ya lo que te pido. Por lo tanto, sólo mi descuido al acudir a Tí o mi poca confianza pueden impedirme recibir Tus gracias. Tú misma me puedes obtener el deseo de suplicarTe y la seguridad de ser escuchado.

Estas dos grandes gracias a Tí las pido, de Tí las quiero y de Tí las espero con la seguridad de ser atendido, Oh maría, madre mía, Esperanza,Amor, vida, refugio, Ayuda y mi consuelo.

Extraido de "Las Glorias de María". San Alfonso María de Ligorio.

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