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Si te conformas sólo con lo que el mundo de lo material te ofrece, te complaces en tu forma de ser sin hacerte preguntas, o te sientes cómodo con las injusticias, inmoralidades, con la ley del más fuerte... te aconsejo que no pierdas el tiempo en buscar otro lugar lo que deseas.

Sin embargo, si buscas el verdadero gozo, el sentido de pertenencia y demás dinamismos espirituales para poder llegar a la felicidad, aquí puedes encontrar respuestas a los anhelos de tu alma: que es algo que nace en el interior de las aspiraciones más profundas del deseo de dar respuesta a los grandes e inevitables interrogantes: ¿Quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿Adónde voy?.

Es importante saber si el alma es inmortal, si hay vida más allá de la muerte, o si existe un Dios que nos acoga y nos juzgue. La perspectiva de vencer lo infinito debe empujarnos a vivir nuestra vida para merecer una felicidad sin medida. Frustran el resto de las aspiraciones del alma, corta la respiración del hombre y lo lleva a debatirse en el seguimiento de metas inalcanzables.

Quizás en nuestros dias hemos perdido de vista lo esencial, porque hemos descuidado la dimensión más profunda del sentido de pertenencia y nos hemos encontrado entre las manos con lo que no nos pertenece. Entonces descubrimos las dimensiones de una verdad que va más allá de lo que nuestros ojos ven, y podemos sentir cómo brota desde lo más profundo de nuestro corazón una verdad que no desilusiona porque pertenece a otra dimensión. Todo ser humano aspira a grandes cosas, a ideales y proyectos que tengan un halito de eternidad, de infinitud; que nos haga alcanzar la la plenitud humana donde la justicia, la igualdad, la hermandad, es decir, el amor, no sea una quimera sino una latente realidad que abra los ánimos a las metas más sublimes, en la certeza de que son posibles y el único puerto para quién quiere vivir.

Creer es una exigencia que debe nacer en cada uno de nosotros para poder acceder a la esperanza, para encontrar el valor para observar el abismo de nuestra nada y creer, así, en un mundo mejor: en el amor íntegro y honesto.

¿Es posible una existencia privada de referencias y vacia de ideales?. Evidentemente que no, en cuanto que nos dirigimos inevitablemente hacia el fracaso. La fe en Dios es el último pretexto para no naufragar en el mar de las dificultades, que antes o después encontraremos, y de los desastres en un mundo que nos hace vislumbrar un futuro oscuro, en el que tras la eternidad llama el sentido de la muerte poniendo en crisis el significado de la misma existencia humana. La muerte nos desvela su angustiosa certeza imposible de anular. El hombre está hecho para amar y ser amado y no te queda más que buscar el verdadero Amor en Dios, porque es en este amor infinito y gratuito, donde se encuentra su realización y salvación.

Todo ser humano está sediento de amistad, de amor, y es en este anhelo de ser amado y aceptado que lleva innato su deseo de infinito encerrado en la profundidad de su esencia. Esta es su grandeza y su tormento. El hombre está a la búsqueda de una felicidad y amor insaciables del que él mismo ignora su contenido exacto. En él hay una zona de soledad insuperable, incomunicable, una especie de pobreza radical, de vacio que ninguna posesión terrenal o reconocimiento humano pueden colmar: la revelación cristiana lleva en sí un trozo de este misterio. Este deseo, ¿no es, quizás, de Dios amor que cola como bien supremo?.

No imaginas qué fuerza secreta, apagada aparentemente, puede reavivar en la insaciable necesidad de Creer de Dios, que todo puede y quiere escucharnos. Si descubriésemos el amor de Dios, no podríamos sino abandonarnos en Él sin miedo: ni siquiera a nuestras miserias.

Ser cristiano es descubrir un modelo, o moral, que nos permita encontrar a Cristo que viene a saciar nuestra sed de ser amados y, a través de este encuentro, tener una experiencia de alegría auténtica a nivel de corazón; en la zona más profunda del ánimo donde la paz siempre es posible, aun cuando se ha sido terriblemente golpeado en el cuerpo y desilusionado en los afectos. La fuerza que deriva de ser cristianos está en la capacidad de responder a la necesidad irreprimible de felicidad y a las necesidades de la vida, en la capacidad de dar sentido a nuestra existencia y hacer emerger valores como la fraternidad, la justicia, la caridad, paz, perdón, respeto y lealtad.

Todas estas cosas son inseparables y, por lo tanto, hay que buscarlas, aunque la naturaleza humana lleve en sí el egoismo, las concupiscencias que obstaculizan nuestro éxito: solos, difícilmente conseguiremos vencerlas. Proponerse estos objetivos no es una mera cuestión filosófica, sino una necesidad para liberar a nuestro corazón de las impurezas y permitirle experimentar todo lo que sea conexo al verdadero amor.

Jesús, a través de las Sagradas Escrituras, nos ha enseñado que, si queremos Existir, Crecer, Realizarnos, Sanar y Ser Felices, no existen atajos u otras reglas que no sean los "Diez Mandamientos", diez reglas que se resumen en una, que es el Amor. Sin embargo, ¿dónde puede conducirnos la soberbia, la avaricia, la lujuria, la ira sino al egoismo, a la maldad, a los abusos e injusticias que provocan sufrimiento, infelicidad y soledad?. La elección es importante, puesto que se trata de decidir el recorrido deseado por muchos para conseguir la paz, la serenidad y la alegria desde ahora y, al final, se nos abrirán las puertas de la eternidad.

Muchas son las filosofias que prometen gozos inalcanzables, como espejismos que se disuelven en el tiempo. En cambio, Jesús no nos pide la adhesión a una filosofia sino que quiere ponernos en su serie. Él mismo ha puesto en práctica lo que enseñaba, demostrándonos que es posible seguirlo.

Si verdaderamente buscamos el camino hacia la felicidad, aceptaremos la invitación de Jesús para probar que todo cuanto ha prometido es verdad, como lo atestiguan millones de personas ayer y hoy. También tú puedes experimentarlo, aceptando la propuesta de Jesús y descubrirás que ser cristiano no es una ellección cualquiera, sino una decisión que cambiará tu vida porque jamás estarás solo: Jesús estará contigo para iluminar tus pasos, consolarte en las tribulaciones, gozar de tus alegrías y caminar hacia la victoria de las cadenas humanas. También la creación entera asumirá perfiles distintos y te encontrarás caminando por los senderos de este mundo, con los demás hermanos que hayan hecho del amor puro, una expresión del Amor de Dios: una razón de vida. Y tu horizonte se abrirá hacia espacios infinitos.


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