La oración

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Monasterio Invisible
de Caridad y Hermandad
 

 
 La oración: Rogar con oraciónes del grupo

 Resumen

  1. ¿Por qué ha sido fundado el Monasterio Invisible...?
  2. ¿Por qué rezar...?
  3. ¿Para quién rezar...?
  4. ¿Qué cosa es la intención de orar...?
  5. ¿El grupo puede orar para mis propósitos...?
  6. ¿Para qué se debe orar con el librito...?
  7. Si la oración no es respondida, ¿hay un por qué?

¿Por qué ha sido fundado el Monasterio Invisible...?
Es una exigencia nacida de aquellas personas que desean rezar y también quieren sentirse participantes de un grupo de oraciones, desde su casa.

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¿Por qué rezar ...?
La oración es una de las ocupaciones reales de nuestra vida. Somos santos en relación de nuestra oración: y es el indicador de nuestra perfección. Rezar es quizás la cosa más fáciles de este mundo. El Señor dice a sus Apóstoles que deben orar siempre: por eso debe ser una cosa fácil, por lo menos algunas formas de oración. Sin embargo, no se atreven a rezar y en esa amrga constatación sienten con vivo dolor y lamentan haber perdido algo precioso.
  • No sé rezar. Para muchos con el paso de los años la oración disminuye, porque la vida religiosa no se ha desarrollado armónicamente con las demás partes de nuestra personalidad.
    A los 15 años ya no somos niños, pues la vida se ha desarrollado, mientras la piedad se ha quedado enana: incapaces de crecer nace una crisis: es la plegaria repetida como rutina.
    De los 17 a los 20 años la crisis se agrava: la personalidad está casi completa. Urgen siempre nuevos problemas, nuevos sentimientos se imponen, nuevos intereses nos arrastran. Pero la piedad, aunque haya resistido no ha madurado.
    No ha entrado en nuestra personalidad instrucción religiosa alguna y/o prácticas reducidas a la señal de la cruz, u otra fórmula de oración, a la asistencia "pasiva" a la Misa y, en el mejor de los casos, a "recibir" a veces los Sacramentos sin colaboración activa y personal.
    Adultos físicos, niños espirituales.
    Probablemente de pequeños nos han llevado a Misa y a los Sacramentos, pero ¿han insistido en hacernos comprender que estas cosas no son sólo ritos, sino actos de vida que requieren de nuestra colaboración?. Hemos aprendido bellísimas fórmulas de plegaria, incomprendidas e incomprensibles, al menos para la mente de un niño. Las hemos recitado algunos años, después nos parecieron inútiles e infantiles, sin importancia alguna para la vida práctica. y puesto que confundimos oración con repetición de fórmulas, dejando éstas últimas, hemos dejado la oración.
    En parte, al menos, estamos disculpados. Quizás nadie nos explicó ni nos hizo entender aquellas aburridas palabras. Todos se mostraban contentos al oírtelas repetir y nosostros tan satisfechos porque creíamos haber cumplido el deber de orar.
    Son muchos, incluso adultos, que no se sienten a gusto con su conciencia, sino que repiten las tradicionales fórmulas de oración: sienten que han descuidado la plegaria. Estamos convencidos que rezar significa repetir esas palabras por la mañana y por la noche, sin importar cómo, sin poner el alma a la altura de las propias necesidades, de la propia vida.

  • No rezo más decimos. Y ya no repites las "palabras prescritas", pero sabes que orar es el esfuerzo por el Bien y no ceder al mal "recitando fórmulas mecánicamente".
    Si luchas contra el mal y te empeñas en el bien, tienes ánimos para la plegaria. díselo al Señor y rezarás como Dios quiere de tí y dí de qué tienes necesidad.
    San Juan Damasceno define la oración como una ascensión del alma a Dios: esto es, el esfuerzo de quedarnos solos en la tierra.. Desde lo más profundo de nuestra pequeñez tratamos de volver; queremos escalar el monte de Dios dejando el oscuro valle de nuestra imperfección. A Él miramos, Le deseamos, Le invocamos: nuestra Vida y Sumo Bien.
    Orar, pues, implica un deseo interior de perfección, exige el esfuerzo del bien y combatir el pecado. Si nos adaptamos a la vida cómoda de miserias amadas y acariciadas, la plegaria cesa. Sólo el deseo de lo divino tiene encendida la lámpara de la oración. Y, por otra parte,sólo la plegaria la enciende en nosotros y nos ayuda a cumplir el deseo del Cielo y del Señor de los Cielos. La oración, cuando es un acto vital, nos hace conocernos a nosotros mismos y nos lleva a conocer a Dios, con el que nos ponemos en comunicación consciente. Entonces nos sentimos tan pequeños y necesitados, viéndole a Él tan bueno y poderoso, tan interesado en nosotros, que de inmediato nuestra plegaria cambia en petición confiada.
    Los Santos tienen definida la oración como "una demanda a Dios de todo cuanto es necesario y conveniente a nuestra subida al monte del Señor": dones espirituales, morales y materiales, actos para ayudarnos en el regreso a Dios. Con esta demanda filial volvemos a la misericordiosa Providencia divian, que no puede desatendernos: Con su ayuda buscamos despegar por Su potencia y recorrer la infinita distancia que nos separa de Él. Si no hemos apartado de Él, regresaremos.
    Y Él accede a nosotros en la oración y nos responde: "Hablemos". Conversación entre el hombre y Dios: he aquí otra magnífica definición de la oración. Antiguamente "conversación" significaba " vivir y trabajar en comunión y, entonces, hablarse afectuosamente", puesto que la palabra es el medio más sencillo y natural de una vida en común.
    El rezo nos da conocimiento de nosotros y de Dios. Nos lo hace presente el Bien Supremo y nos hace brotar espontáneas palabras que nos unen a Él.
    Intentemos vivir verdaderamente bien, esforzándonos conscientemente en hablar con Él y comprobaremos que de nuestros labios y de nuestro corazón saldrán espontáneas, grandes y hermosas palabras que de niños aprendimos casi a inventarlas nosotros mismos.

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¿Para quién rezar...?
Para todos aquellos que han perdido la esperanza o las ganas de vivir, están solos y abandonados, están en la oscuridad y buscan la luz, están angustiados por la desesperación y de la enfermedad. Esto es un acto de caridad.

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¿Qué cosa es la intención de orar...?
El Monasterio da a los que participan una lista de propuestas sobre las cuales todo el grupo reza. Nuestra oración no es, por lo tanto, una súplica general, es para quien verdaderamente lo necesita y ha pedido ayuda.

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¿El grupo puede orar para mis propósitos..?
Si puedes señalar tu necesidad personal a nuestros promotores, todos nosotros rezaremos contigo y por ti. De repente, tú también podrás experimentar la misericordia de Dios y quedarás maravillado.

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¿Para qué se debe orar con el librito...?
Para elevar nuestras súplicas a Dios por tus pedidos y los de los otros hermanos, debemos meditar sobre el sacrificio de Jesús, sobre la esencia de su corazón. Después tenemos que abrir el corazón, alabar a Dios con salmos y agradecerle las gracias recibidas. En el librito está todo esto.

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Si la oración no es respondida, ¿hay un por qué?
Cuando una oración no es respondida, el defecto está en la petición o en la fe. Si es en la petición, es justo que no se conteste, ya que podría dar lugar a una felicidad transitoria y utilizar mal la gracia concedida lo que podría originar un dolor por el resto de la vida en la tierra, y tal vez otro más por hacer mal uso del don recibido. Si el defecto está en la fe, entonces es justo que la oración no sea escuchada.

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La oración: Rogar con oraciónes del grupo
 
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