IV Volumen

Para volar en el cielo de Dios

Para volar en el Cielo de Dios

Probablemente has perdido el sentido práctico de la vida espiritual y tal vez no estés tomando en cuenta la verdad del pecado original y sus consecuencias aún viven en cada uno de nosotros. No es extraño que Juan Evangelista dice que "el mundo está todo colocado bajo el maligno".

Jesús nos enseñó la palabra "velar y orar para no sucumbir a la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil".

Comentario de José

Un problema no resuelto y éste comienza a crecer de forma espectacular en la mente, lo cual tiene un efecto devastador. En este caso la voluntad tiene, como un pensamiento imperativo y único, la necesidad de encontrar una solución; Sin embargo, si no hay puntos de referencia aquí surgen en nosotros como fantasmas el miedo, la ansiedad, la inseguridad y la opresión, una mezcla de ingredientes que nos produce insomnio.

De vivir en paz nos dirigimos hacia un túnel oscuro, donde, como los eclipses de sol, se proyectará en formas de depresión que, en los casos más extremos, también será resistente a los medicamentos más eficaces.

El sentido de la temporalidad, la negativa a vivir en lo absurdo tiene efectos devastadores en la mente y esto se produce por la pérdida de los valores fundamentales. Los cambios ópticos en el creyente que, seguro del amor de Dios, se ocupa de la alegría, la felicidad y la fe aun en medio de las dificultades de la vida determinados a ganar.

Comentario de Rosa

El volumen "Para volar en el cielo de Dios", reveló en mí sentimientos muy difíciles de describir. Mis lecturas no son joyas, pero, cuando descubrí el sitio de la hermandad invisible Monasterio y la caridad, después de vagar en Internet y probado otros sitios católicos, me detuve. Sentí que había llegado al lugar correcto, ahora estoy segura. Además había cuatro libros para leer, mi curiosidad fue tal que al llegar me dedique a la lectura del último, "Para volar en el cielo de Dios".

Lo leí rápidamente. Con esta primera lectura no me formé una opinión, pero estoy tan confundida e inexplicablemente atraída. Me dije a mí misma, no es catequesis ni evangelización a través de Internet, e incluso una advertencia a partir de dos hecho cristiano fanático, como sé que muchos. Estoy dedicada a fomentar la lectura, para comprender mejor. Como yo seguí con la lectura, mis supuestas ideas se han eclipsado. Al leerlo, tenía la sensación de no estar sola. ¿Estaba soñando? Esas frases, esas palabras se fijaron en mi mente, en mi corazón sentí emociones como nunca la lectura de un libro me hizo sentir, yo era feliz, estaba leyendo las respuestas a mis preguntas.

Yo soy una gran lectora, especialmente de libros espirituales últimamente, tengo una biblioteca surtida, su lectura abrió mi corazón, mi mente, ha reforzado el deseo de conocer y amar a Dios. A pesar de su belleza, y su valioso contenido, la simplicidad de este libro, era desconcertante, tiene el don de hacer que uno se sienta parte de lo que se ve, ya sabes, me sentí parte del libro, lo vivía, esta es la primera vez que me pasa esto a mí, yo estaba en esas páginas, he vivido esas palabras, Yo los escuché en vivo y me sentía viva. Viejas y nuevas frases, hablan y dejan claro a personas instruídas o no, ciertos sentimientos que que son los mismos para todo el mundo, aunque con experiencia y práctica de acuerdo con el estado de ánimo, la mayor de las veces, están de acuerdo a sus propias experiencias de vida. Me sentí como si estuviera hablando con un padre espiritual, que me explicó con su dulzura, sin catequesis, sin imponer, pero con la sencillez que sólo el amor y la humildad pueden dar. Sentí una verdadera fe, el amor a Dios, y con asombro sentí amor también en mí.

Me preguntaba cómo era posible que al leer un libro sencillo, las recreaciones de los acontecimientos me hicieran sentir tan feliz. Ninguna otra lectura me ha dado tantas emociones, sentimientos dormidos ahora despiertos y la alegría al saber que no es necesario hacer grandes acciones para estar en gracia de Dios, sólo vivir la vida cotidiana mediante la eliminación de todos estos defectos de carácter, actitudes equivocadas hacia otros, rencores y resentimientos que nos hacen más daño a nosotros que a la persona a la que van dirigidas. Los males que obstaculizan el camino de la vida espiritual y la vida sencillez de cada día. Aun inclouso una frase de esta lectura queda grabada en mi mente es suficiente para romper el camino que se llama amor. Y el amor que sabe y nos sana de los males espirituales y te hace aceptar los males físicos.

Ahora tengo una conciencia real de que si me caigo, me levanto y, aunque a menudo tenga las rodillas dañadas, Dios está conmigo para que me ayude con paciencia a levantarme más fuerte que antes. Tengo que aprender a usar mis rodillas sólo para ayudar a un hermano o hermana que tiende la mano para pidiendo "limosna o caridad" para darle una sonrisa y una caricia, porque yo no soy diferente a ella o a él a los ojos de Dios y de los hombres.

Comentario de Elizabeth

Muchas personas hoy en día se sienten perdidas y vacías y corren detrás de falsos ídolos o ideologías dudosas. Estamos viviendo un momento de confusión, pérdida de ideales, moral y valores religiosos. Las almas que vagan ciegas en busca de sí mismas o, peor aún, han abandonado cualquier investigación. Esta hermoso libro "Para volar en el cielo de Dios" se muestra como un camino hacia la iluminación de la verdadera meta: encontrarnos a nosotros mismos, el Camino a la Verdad, al sumo bien. Esta investigación, como San Agustín observó, no se hace desde "fuera", sino desde "dentro" de nosotros.

El trabajo de los hermanos Guelpa nos introduce y guía hacia el "camino", siguiendo las enseñanzas evangélicas del Maestro. El libro indica cuáles son los pasos a seguir para llegar a ese estado de gracia que nos libera y nos permite acercarnos, para recibir el amor y la guía del Creador.

Erradicar el orgullo y la soberbia, el principal enemigo de nuestra salvación, nuestra verdadera esencia, creada para amar. La conquista de la humildad, la lucha contra los grandes pecados que oscurecen la mente y el alma.

Prepárense, por último, para hacer ese viaje interno en siete etapas (Recuerda Santa Teresa de Jesús - "El castillo interior") que, a través de un gran sufrimiento y la lucha contra el "humano" y por medio de una oración constante y profunda que nos lleva a abandonar nuestras viejas y gastadas vestimentas para preparar un "vestido nuevo" con el cual llegaremos al Señor para hacer Su voluntad.

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