San Francisco

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Canticum o Laudes Creaturarum

Cántico Hermano Sol, es un cántico de Francesco de Asís compuesta alrededor del 1226. Es el texto poético más antiguo de la literatura italiana.

Hermano Sol

Un himno a la vida que se agiliza por las obras de Dios. Una oración penetrada por una visión positiva de la naturaleza y de la creación en la que es reflejada la imagen del Creador.

Alabado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
especialmente el señor hermano sol,
el cual es día, y por el cual nos alumbras.
Y él es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Francisco llamó Cántico de hermano sol la nueva alabanza al Señor ya que consideraba y decía que el sol es el más bello de todas las criaturas y mejora nuestra semejanza con Nuestro Señor.

El sol no es visto ni imaginado tan solo como "hermano sol"; sino también como gran señor y por lo que es la primera y privilegiada criatura del Cántico y todo es puesto bajo su signo.
"En la mañana, con el surgir del sol cada hombre debería alabar al Señor que creo aquello para nuestro uso, ya que, por eso nuestros ojos tienen luz de día" y todavía: "el sol es el más bello de todas las criaturas". Francisco exultaba y gozaba la luz del sol.

Leyendo esta celebración de la gloria del sol, no se puede no pensar a los ojos de Francisco, ahora tan inflamados de no poder soportar la luz del día y los rayos del sol. Y todavía estos ojos no maldicen la luz, no matan al sol. Las palabras que brotaron de la meditación poética de Francisco, recrean la materia radiante del sol, su belleza y su gran esplendor.

Son palabras simples empapadas de la infancia de la vida, que exprimen valores de encanto. Su ritmo de belleza tiene la tarea de dejar reflexionar, de dejar que en la imaginación se condensen en la unidad simbólica la materia radiante del sol. La absoluta simplicidad de la composición es la huella de una juventud, es el privilegio de una infancia que vive el asombro y el encantamiento del revelarse del mundo, cada día en la luz de la mañana, al surgir del sol.

La imaginación poética del sol no está construida con elementos fantásticos, sino que es sonada en la misma sustancia de la materia radiante. El sol de la imagen poética de Francisco no surge de la noche ni tiene su ocaso en la noche. El instante de este sol inmoviliza el fluir del tiempo y se hace símbolo del instante eterno. El nuevo sol es Cristo, el sacramento nuevo y sobrenatural, el nuevo sol que oscurece el sol de la creación visible.

El mensaje de Francisco, expresado en esta alabanza al Señor es para consolación y edificación de los cristianos de este tiempo, aun cuando sepan recuperarlo en si mismos. El sol, radiante de gran esplendor, es el Santísimo que lleva a nuestra santificación.

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