Santa Catalina de Siena

Santa Catalina de Siena

Prodigio de amor

El ojo del intelecto, ese es el privilegio de ver más allá de la vida humana, Catalina lo alcanza mediante éxtasis.

REZO

ORACIÓN de Pío XII
Oh St. Catalina, lirio de la virginidad y la caridad de color rosa que adornaste el jardín Dominicano, heroína, celo cristiano que fuiste elegida como Francisco singular patrona de Italia, estamos seguros de dirigirnos a ti, clamando tu poderosa protección sobre nosotros y sobre toda la Iglesia de Cristo, tu amada, en cuyo corazón tomaste inagotable fuente de gracia, paz para ti y para el mundo.

A partir de ese corazón divino de donde proviene el agua viva de la virtud y la armonía en las familias, la via honesta en la juventud, el encuentro entre los pueblos en conflicto, la renovación de costumbres públicas y el amor fraternal, solidario y benefico ante el descontento y el sufrimiento; enseñaste con tu ejemplo la union con Cristo, con el amor del país. Si amas a Italia y al pueblo confiado a ti, si la compasión hacia nosotros te motiva, si el valor de la tumba en la que Roma honra tu desnudez virginal, a continuación, dirigenos tus ojos benignos y favorecenos en nuestro dolor, en nuestra oración y nuestros votos que hemos hecho ante ti.

Defiende, socorre y conforta a tu patria y al mundo. Bajo tu protección están los hijos e hijas de Italia, nuestros corazones y nuestras almas, nuestras tribulaciones y nuestras esperanzas, nuestra fe y nuestro amor: ese amor y fe que eran tuyos en vida y te hizo a imagen de Cristo crucificado en celo hacia su valiente novia, la santa iglesia.
Oh mensajera heroica y santa, de unidad y paz para la Iglesia de Cristo, que sostienes a la Sede Romana Apostólica en todo el esplendor de su autoridad y enseñanza del Sucesor de Pedro, El en su preocupación universal y paternal, en sus penas y sus consejos para la salvación y la paz de los pueblos; reaviva, conserva y aumenta en nosotros y en todos los fieles cristianos, o Patrona celestial, la devo sumisión que alimentaste por El y por el redil de Cristo, en la tranquilidad del mundo. Amén.

ORACIÓN
Oh novia de Cristo, flor de nuestra patria. Ángel de la Iglesia seas bendecida. Amabas las almas redimidas por tu Divino Esposo: cómo derramó lágrimas por el país amado; por la Iglesia y por el Papa, consumiste la llama de tu vida.
Cuando la peste exterminaba a sus víctimas y ocasiono fuerte discordia, pasaste como un angel de Caridad y de paz. Contra el desorden moral, que reinaba en todas partes, llamaste valientemente a la buena voluntad a todos los fieles. Al morir, invocaste a las almas de la Iglesia, sobre Italia y Europa, sobre la Iglesia, la preciosa Sangre del Cordero. Oh, Catalina Santa, dulce hermana patrona nuestra, tú vences el error, mantén la fe, enardece, reúne las almas alrededor del Pastor.
Nuestra Patria, bendecida por Dios, elegida por Cristo, sea por tu intercesión verdadera imagen Celestial en caridad, prosperidad y paz.
Por ti, la Iglesia obtiene lo que el Salvador desea, por ti el Pontífice es amado y buscado como Padre, consejero de todos. Y nuestras almas sean iluminadas para que, fieles al deber de Italia, Europa y la Iglesia, siempre se extiendan hacia el cielo, él Reino de Dios, donde el Padre, la Palabra, el amor Divino irradia luz por encima de todo espíritu eterno , alegría perfecta.
Amén.

ORACIÓN
Oh, irresistible Santa, por tu palabra, no pudieron resistirse los corazones de los pecadores, ni siquiera el cielo, ante tu ardiente fe y tus insistentes oraciones. Entonces, incluso hoy, haznos sentir el poder de tu intercesión, confirma la paz entre los hombres, libera a los oprimidos de la injusticia o la adversidad de cualquier tipo, consuela y sana a los enfermos del alma y el cuerpo. Oremos por la paz de todo el mundo, por la unidad y la fidelidad del Pueblo de Dios al Pastor supremo y por el bien de nuestro país. Y recuerda que te invoco con confianza sabiendo que no abandonas a aquellos que te consideran Madre y Maestra en las dificultades.

ORACIÓN
Oh gloriosa Santa Catalina de Siena, que, siendo niña, mereciste ser llamada la pequeña santa, por tu recuerdo, tu espíritu de oración y tu amor por tu pureza que te llevó, a tan solo 8 años a hacer voto de virginidad, haz que ame la oración y la meditacion, un medio muy efectivo para mantenernos buenos y castos.

Glorioso Padre, por el amor sagrado y heroico que Santa Catalina tenia a su Divino Esposo Jesús, y la hizo digna de sufrir por sus enfermedades y calumnias, por la luz sobrenatural de la cual emanaban los Milagros, con la que fuiste capaz de aconsejar a los mismos Papas por el mayor bien de la Iglesia, concedenos, complacer al gran amor de Jesucristo, que es el libro divino en el que aprendemos la ciencia real que forma a los Santos.

Padre Nuestro, Ave Maria, Gloria.

NOVENA
Primer día
Por el espíritu de oración que tenías como un niño, por el que obtenias todas las delicias, y el saludo angelico que muchas veces repitias que servian de peldaños para un continuo ascenso hacia la Virgen Santa María, obtén para nosotros, te lo pedimos, la gracia de amarnos segun tu ejemplo, la constancia en el ejercicio de la oración, la que hacias con tal fervor que te volvias digna de su cumplimiento.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Segundo dia
Por el amor especial que tenias, oh gran Santa, por la virtud de la pureza, por la que a los ocho años te consagraste al Señor con un voto irrevocable y afeitaste tu cabeza, rechazaste las más honorables ofertas para obtener favores, por gracia eras siempre equilibrada de mente, corazón y estilo de vida, para aborrecer con intensidad todo lo que ofende, incluso ligeramente una virtud tan sublime que eleva los hombres a la esfera de los Ángeles y los convierte en el objeto más caro de la complacencia divina.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen

Tercer día
Por ese espíritu de recogimiento que tenías, oh gran Santa, por lo que no quisiste nunca ser vista por otras personas mas que por tu Jesús, y distraída por la ocupación constante de tu familia, sabias como proporcionarte tanta soledad en tu corazón el cual esta siempre ocupado por pensamientos del cielo, te rogamos nos obtengas, por favor, la gracia de querer para nosotros mismos la soledad y retiro, a pesar de todas las invitaciones que nos hara el mundo de participar en sus espectáculos, y que volvamos siempre a Dios nuestros pensamientos en medio de todas las ocupaciones y distracciones de nuestro estado.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen

Cuarto día
Por ese espíritu de penitencia que tenías, oh gran Santa, desde los años de tu infancia, cuando hiciste ingeniosas mortificaciones aflictivas a su vez evitabas ropas delicadas, entonces ligada a la Tercera Orden Dominicana, te esforzaste en la abstinencia perpetua del vino y de la carne, y evitabas el sueño, alimentándote únicamente de hierbas crudas, durmiendo muy poco y en tablones desnudos, pasabas todas las horas en la oración, llevando siempre en torno a tu cuerpo un cilicio doloroso, afligias tu carne con tres disciplinas cada día, obtennos por favor, la gracia de observar más de cerca el ayuno y la abstinencia que nos manda la Iglesia, a tolerar con paciencia todo nuestro Dios afligido por quien nos dignamos, a mortificar espontáneamente todas las inclinaciones perversas de nuestro corazón y los deseos de nuestros sentidos, tratando de imitar el ejemplo de nuestro crucificado.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Quinto día
Por tu caridad heroica que te mueve, oh gran Santa, a servir de manera voluntaria y dar remedio de tu propia mano al pobre enfermo abandonado por todos por la repugnancia y el hedor de sus llagas gangrenosas, y de los insultos y calumnias más vergonzosas, obtennos del Señor la gracia de estar siempre listos para ayudar al prójimo en todas sus necesidades y perdonar generosamente, de hecho responder de buen grado, todos los ultrajes recibidos, por lo que nos haremos merecedores en esta vida y en la otra, de la bendición recibida del verdadero manso y misericordioso.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Sexto día
Por esa admirable fortaleza con la que duplicabas tus plegarias, austeridades y fervor. Te han declarado, oh gran santa, por todas las persecuciones interiors que sufriste durante tanto tiempo con las imágenes de las más vergonzosas y violentas tentaciones, por las que recibiste recompensa de tu divino Esposo, de hablar y tratar con familiaridad a sus santos, y con la misma Virgen María, su madre, a la vez que recibiste raptos, éxtasis, revelaciones y una comunicación más íntima con El, la cual se hizo sensible con el regalo de un anillo precioso dedicado a su novia, obten para nosotros, que te imploramos, la gracia que seamos igualmente fuertes contra los asaltos de nuestros enemigos espirituales, por lo cual crezcamos cada día más en el Amor Divino, para merecer la seguridad de la union inseparable con el Sumo Bien.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Séptimo día
Por la luz sobrenatural, con la que estabas dotada milagrosamente, oh gran santa, por lo que podias aconsejar con muchas cartas a los mismos Papas, los cuales venian en persona a consultarte, y confirmar lo que habían resuelto en su propio corazón, y obtener de ti la respuesta largamente esperada por la Santa Sede en Roma, obtennos del Señor, la gracia de saber siempre en nuestras dudas lo que es más conforme a la voluntad de Dios y más conveniente para nuestra salud y el consecuente crecimiento de nuestro fervor a Dios, así como de nuestra edificación con respecto a nuestro prójimo.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Octavo día
Por la devoción única que tenías, oh gran Santa, a Jesucristo en el Santísimo Sacramento, la cual recibiste de su mano y de su Sangre divina, luego perdiste el sabor de los alimentos, duraste durante ocho años desde el comienzo de Cuaresma hasta el día de la Ascensión sin alimentarte mas que con la santa Eucaristía, te rogamos nos obtengas, por favor, la gracia de sentir por el Santísimo Sacramento un amor como el tuyo, donde encontremos nuestra delicia, permaneciendo mucho tiempo en su presencia, y recibirlo a menudo en nuestro pecho, procurandole la mayor glorificación posible.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Noveno día
Por ese amor extraordinario que tuviste por los sufrimientos por los cuales recibiste por gran ventura el sufrimiento en los estigmas invisibles y todos los dolores de un cuerpo crucificado, y sorprendida por la última enfermedad, te hiciste digna de admiración del mundo entero por la serenidad y la gloria con la que sufriste los tormentos más espantosos, obtén del Señor la gracia de recibir con resignación cristiana, de hecho con santa alegría todas las cruces con las que Dios se complace en visitarnos, para que, después de haber traído la mortificación de Cristo a nuestros miembros, podamos contigo participar en la plenitud de su bendición en la casa de la eternidad.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

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