Anna Caterina Emmerick
Jesús en el Gólgota
Descubre el relato detallado de la crucifixión de Jesús según las visiones de Anna Caterina Emmerick, con reflexiones profundas sobre la Pasión.
A través de sus revelaciones, revive cada momento de dolor y amor redentor. Un recorrido espiritual para comprender el mayor sacrificio de la historia.
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Capítulo VI
El cortejo se puso en camino. Jesús, doblado por los brutales golpes de los verdugos, encorvado bajo su carga, fue obligado a subir penosamente el tortuoso camino que conduce al Calvario.
El camino hacia el Calvario
Desde la cima del monte Calvario se domina toda la ciudad. El lugar de las crucifixiones es de forma circular, como una amplia plaza desde la que se extienden cinco senderos. Cinco caminos, o senderos, se encuentran por toda Palestina, especialmente en las fuentes de agua usadas para bañarse o bautizar, como la Piscina de Betsaida. Muchas ciudades también tienen cinco puertas. En la Tierra Santa esta antigua tradición tiene un significado profundo y profético, que encuentra cumplimiento en las llagas sagradas del Señor: los cinco caminos abiertos a nuestra redención.
Los fariseos a caballo llegaron al lugar de las cruces por poniente, donde la pendiente era más suave y menos empinada, mientras que los condenados eran llevados por el lado opuesto, más áspero y escarpado. Los cien soldados romanos se habían dispuesto alrededor del promontorio de las crucifixiones para evitar posibles disturbios. Algunos de ellos vigilaban a los ladrones, que aún no habían sido llevados a la cima de la colina. Los dos condenados yacían en el suelo, sobre la espalda, con los brazos atados a los ejes transversales de sus cruces.
La plebe - esclavos, gentiles y paganos - no temía a la impureza y por eso había tomado su lugar alrededor del lugar de las cruces; los niños fueron alejados. Las montañas cercanas y el lado occidental del monte Jeón estaban llenos de peregrinos para la Pascua. Eran las doce menos cuarto cuando Jesús, llegado a la cima del Calvario...
¡Qué espectáculo tan lamentable ver al Señor Jesús de pie junto a su cruz, pálido como un muerto y completamente desfigurado!
Los insultos y las burlas
Los miserables lo echaron de nuevo al suelo y gritaron:
"Ven, gran rey, ¡tomemos las medidas para tu trono! ".
Vi a Jesùs solo acostarse sobre la cruz para permitir a los torturadores de tomar las medidas para el clavado de sus manos y de sus pies; al mismo tiempo los fariseos se burlaban de él. Cuando acabaron, lo hicieron levantar y lo llevaron más allá, cerca de una especie de cueva excavada en la roca, en la cual se lo empujó brutalmente... Los verdugos cerraron la puerta de la prisión y dejaron a dos hombres para que la custodiaran.
La preparación de la crucifixión
En el punto más alto del Gólgota se iniciaron los preparativos para el suplicio. El lugar de las crucifixiones era una altura redondeada que se elevaba aproximadamente dos pies del suelo y se accedía a él por medio de algunos escalones. En esta especie de plataforma natural se preparó el hoyo para fijar dentro la cruz de Jesús cuando fuera elevada. En los extremos de los dos troncos de la cruz se hicieron agujeros para clavar los clavos. En lo alto se fijó la tabla de su condena y en el fondo un zócalo para poner los pies.
En medio del tronco vertical se hicieron algunas hendiduras que daban espacio a la corona de espinas y sostenían el lomo del Señor, de modo que su cuerpo permaneciera sostenido y el peso no cargara todo sobre las manos.
Según las revelaciones de Sor Ana Catalina Emmerick.