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Fe - Santo Tomás de Aquino

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Tomada del Compendio de Suma Teológica

OBJETO DE LA FE
El objeto de nuestra fe, es la Verda, esto es, Dios: Él es el objeto y a la vez el motivo de nuestra fe. Decimos que de la fe, Él es el objeto material y formal.

La Verdad primera, objeto material de nuestra fe, es un objeto complejo para el creyente porque nuestro intelecto puede formular los artículos que le preocupan sólo procediendo con afirmaciones o negaciones, pero no es objeto complejo para Dios, porque Él es sencillo.

Dios es el objeto formal de la fe: el motivo por el que creemos, la fe, por eso, no se apoya en falso porque Dios, que ilumina nuestra fe, no puede hacernos ver lo falso.

Fe se tiene de las cosas que no aparecen, por eso objeto de la fe no es lo que el intelecto por sí mismo significa, sino la que se postra por mandato de la voluntad; por ello una misma verdad no puede ser objeto del entendimiento y de la fe al mismo tiempo y para el mismo tema; puede, sin embargo, serlo para asuntos distintos: lo que se debe creer como fe para la totalidad de los hombres no es para intelectos intensos.

Las verdades a creer se dividen en artículos porque, como en nuestro organismo distinguimos las articulaciones, así conviene a nuestro intelecto que también el el objeto de la fe, el cual se le presenta complejo, distingamos pequeñas articulaciones o artúlos.
A lo largo de los siglos los artículos de fe crecen, pero no en cuanto a la siustancia, sino en cuanto al desarrollo y en cuanto a la profesión explícita de los fieles.

La Iglesia tiene claramente formulado los artículos de fe en la divinidad u de la fe en la humanidad de Jesucristo, y ha obrado oportunamente reuniéndolos en el Símbolo.
Sobre el Símbolo, tratándose de cosa que preocupa a toda la Iglesia, tiene competencia sólo con el que es jefe de toda la Iglesia: el Papa.

EL ACTO DE FE
Creer es pensar con consentimiento y precisamente consentimiento firme, de otro modo sería dudar, sospechar u opinar.

Las expresiones credo Deum, credo Deo, credo in Deun, indican un objeto material, el segundo un objeto formal y el tercero, el objeto final de la fe.

Se tiene fe de lo que la mente por sí no llega y si luego, sin fe, no se puede complacer a Dios: es necesario creer en algo que supere la razón humana. Ya la fe nos guía hacia la visión beatífica, la cual es de naturaleza superior a la humana.

Más bien, hablando en general, se debe decir que la fe es necesaria, incluso lo que la razón podría por sí conseguir, la existencia de Dios: porque sólo así, súbito y sin error, llegan al conocimiento de la verdad divina.
Las primeras cosas a creerse, los artículos de fe, se deben creer explicitamente, sin embargo las cosas que tienen relación secundaria con la fe, basta creerlas implícitamente.

Desde la venida de Jesucristo en adelante, la fe explícita en la Encarnación es necesaria a todos para salvarse, e igualmente es necesaria la fe explícita en la Trinidad porque presupone el misterio de la Encarnación.

Creer con fe animada por la caridad es meritorio, porque es un acto libre, que apoya la moción de la gracia: la razón entonces acrecenta el mérito si se vuelve a ilustrar la verdad de la fe, pero lo disminuye si es ella la que induce al intelecto a creerle.

LA PROFESIÓN DE FE
La profesión extrema de la fe es acto de fe, tanto como la palabra es la expresión del pensamiento.
La profesión de fe es necesaria para salvarse; ella, sin embargo, es precepto positivo, obligatorio, no en todo momento, sino sólo en dadas circunstancias.

LA VIRTUD DE LA FE
Las palabras del apóstol Pablo: "Fe es el fundamento de lo que se espera y argumento de lo que no existe", aunque no sea una definición formal de la fe,derivada del género próximoo y de la diferencia específica, sin embargo es una definición descriptiva, deducida de su objeto, la visión beatífica iniciada con la fe, y por su efecto el consentimiento del intelecto a las cosas no aparentes.

La fe está, como en su objeto, en el intelecto, porque creer es un acto del intelecto, teniendo el creer por objeto la verdad y teniendo la verdad relación con el intelecto: y la fe es el principio del creer.

La caridad es la forma de la fe ya que la forma es lo que hace perfecto y es la caridad la que perfecciona la fe, perteneciendo a la voluntad, en lugar de al intelecto, así puede darse que la fe antes formada, pueda deformarse. Verdadera virtud es sólo la fe formada, porque solamente ella es principio de actos perfectos.

La fe, por sí, es la primera virtud porque es el principio de la vida espiritual y no se puede amar a Dios, fin último, ni esperar en Él, si no se le conoce por la fe; accidentalmente, sin embargo, sin humildad no hay fe. Se puede decir que la primera virtud es la humildad.

La fe tiene mayor certeza que la ciencia, la sabiduría y el intelecto, sea parte del Verbo de Dios, sea parte del consentimiento, porque el consentimiento de la fe es inamovible.

¿QUIÉN TIENE FE?
Los ángeles y los hombres fueron creados en gracia y por eso tenían la fe, que es inicio de la preparación beatífica.

Fe, que es consentimiento, bajo el imperio de la voluntad, tienen hasta los demonios, forzados por la evidencia de los signos, pero la suya es una fe forzada y que les disgusta.

Quien niega fe incluso a un solo artículo del Credo ni tiene ni siquiera fe en los demás, porque con rechazar el mismo objeto formal de la fe, la autoridad de la Iglesia, que procede de Dios, no cree en el resto de los artículos. El hereje puede tener sólo una opinión según la propia voluntad y el propio juicio. Uno puede tener más fe que los demás en cuanto al número de artículos o en cuento a la firmeza y la prontitud de la voluntad.

¿QUIÉN CAUSA LA FE?
Es Dios el que infunde la fe: Él causa en nosotros la fe en cuanto al objeto material, porque es Dios quien revela las verdades a creer; y Él causa en nosostros la fe también en cuanto al consentimiento de la mente, porque ello proviene de la voluntad, inclusida la gracia, y no solo del libre albedrío, como exigió a los pelagianos.

La misma fe informe es un don de Dios, porque también ella es fe y, si es informe, que hace temer el castigo de Dios Juez: el temor filial es afecto de la fe formada, que hace temer la separación de Dios Sumo Bien.

Efecto de la fe es también la purificación del corazón, porque si la impureza está mezclada con cosas más bajas, purificación será lo contrario, y de ésta el primer principio es la fe, la cual nos levanta hasta la unión con Dios.

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