Gema Galgani

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Padre Pío

Las similitudes en el viaje humano y espiritual entre Santa Gema y San Padre Pío son evidentes porque sus experiencias místicas fueron similares, la lucha contra el diablo, las manifestaciones sobrenaturales de Jesús niño, la Virgen María y el ángel de la guarda.

El ángel de la guarda y el elemento fundamental en la experiencia mística de Gema y Padre Pío. Sus ángeles de la guarda llevaron cartas y mensajes, de ellos recibieron iluminaciones e instrucciones que ayudaron a comprender la voluntad de Dios.

Los dos Santos fueron casi contemporáneos.

Gema Galgani tenía siete años cuando empezó su sobrecogedora experiencia con la primera locución interior, que encuentra su cumbre en el 1899 con los signos de la redención en su cuerpo.

Francisco Forgione, nueve años más jóven que Gema, a los cinco años siente el deseo de ser totalmente de Dios y empieza a experimentar los primeros fenómenos sobrenaturales. Durante su noviciado (1903-1904), experimenta plenamente su experiencia mística (apenas recién acontecida la muerete de Gema).

La semejanza entre sus experiencias con las de Gema le lleva a intuir y reconocer que ella es quien puede ayudarlo a comprender lo que está viviendo en la misma carne.

Como Gema, también el Padre Pío tuvo que luchar contra el demonio y tuvo las mismas experiencias celestes hechas de revelaciones, presencias Angélicas, de Cristo y de la Virgen Maria. Vivió más adelante la dolorosa experiencia de los estigmas, invisibles en un primer momento y durante casi ocho años, luego manifiestos y permanentes.

El Padre Pío se reconoce plenamente en las mismas excepcionales experiencias místicas de Gema, descritas por ella con un lenguaje desarmante por su simplicidad, y la elige como modelo. En efecto, en muchas de sus cartas - alrededor de 50 - hay frases y expresiones típicas del lenguaje de Santa Gema, pasajes de sus cartas, de su diario y de sus escritos.

Que el Padre Pío haya leído los escritos de Gema se confirma en una sus cartas al padre Benito del 2 de mayo de 1921. Escribe así: "Vengo además a pedirle una caridad: tendría el deseo de leer el librito titulado "Cartas y éxtasis de la sirvienta de Dios Gema Galgani", junto con aquel otro de la misma sirvienta de Dios, que se titula "La hora Santa". Seguro que hallando justo mi deseo, me los procurará. Me despido y le pido su bendición. Pío"

El Santo Padre Pío recomendaba a muchos de sus hijos espirituales la devoción a Gema, a quien llamaba "La Gran Santa", y cuando hablaba de ella se conmovía hasta las lágrimas y animaba a los devotos visitadores a conocer esta alma predilecta.

Muy frecuentemente, el Padre Pío enviaba a Luca a algunos peregrinos llegados de Toscana y de algunas Regiones del Norte Italia ¿Por qué venís hasta aquí a pedir gracias? Corred a Luca que está más cerca para vosotros y allá os está esperando Santa Gema, que es una Santa."

Santa Gema Galgani y el Santo Padre Pío han esparcido en todo el mundo el perfume de su santidad y a nosotros sólo nos queda dirigir a Dios calurosos loores de agradecimiento por habernos regalado criaturas tan resplandecientes de amor y de virtud.

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