San Gregorio Nianceno

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Virtud

Fe - Esperanza - Caridad.

¿Vale más el número de fieles o la calidad de la fe?

De las oraciones teológicas

¿Dónde están entonces aquellos que reprochan y está, orgullosos de sus riquezas?

¿Los que definen a la Iglesia en base al número de personas y desprecian al "pequeño rebaño"?

¿Los que llegan a medir la divinidad y pesan en la balanza a las personas?, ¿Los que valoran la arena y ultrajan las luces del cielo, amontonan piedras y desdeñan las piedras preciosas?. No saben, en efecto, que los granos de arenason más numerosos que los astros y los guijarros lo son más que las piedras brillantes, no son, sin embargo, más puros y preciosos.

¿Te irritas?, ¿Quieres armarte?, ¿Insultas?, ¿Nuestra fe es una fe nueva?. Mantén por poco las amenzas y yo hablaré. Nosostros no queremos ofender, sino reprochar. No amenazar, sino culpar. No golpear, sino curar. ¿También esto te parece insolencia?. Que soberbia. ¿Consideras esclavo al que es igual que tú en dignidad?. Si no es así, acepta mi libertad de expresión. También un hermano reprocha al propio hermano cuando pecó.

(Oración 33,1)

Para que el bautismo sea eficaz debe incluir la recta confesión de la fe.

Más allá ya y antesde todas estas cosas, consérvame el buen depósito, para el cual vivo y por el cual soy ciudadano, y lo tomaré conmigo cuando parta de esta vida; con eso yo soporto todos los dolores y desprecio a todos los amados. Ello consiste en la confesiónde fe en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo.

Yo te confío hoy esta confesión, con ella yo te bautizaré (sumergeré) y te elevaré. Yo te la consigno como compañera y protectora para toda la vida; es la única divinidad, la única potencia, que se encuentra junto a las tres Personas y reune de manera distinta los tres Seres. [...] Aceleremos nuestra salvación, levantémonos para el bautismo: el Espíritu late, El que te debe perfeccionar está listo, el don está a tu disposición.

Si ahoras estás inseguro y no acoges la perfección de la divinidad, y haces de tí muerte en el momento de la regeneración, de modo que no poseas ni la gracia ni la esperanza de la gracia, haciendo naufragar en poco tiempo tu salvación. En efecto, cualquiera de las tres partes que hayas sustraido en la naturaleza divina, habrás destruido todo el complejo y, para tí mismo, la perfección.

(Oraciones, 40, 44)

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