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La amistad
Inclinación afectuosa recíproca, que nace por una perfecta conformidad en el sentir y de la consecuente disponibilidad recíproca para desvelar también los aspectos más recónditos de la propia personalidad. En la Biblia la amistad es considerada como la forma perfecta del amor gratuito, caracterizada por la participación y por la solidaridad incondicional. Dios es amigo del hombre, como se revela, de modo privilegiado, a los que ha elegido como cooperadores determinantes para la historia de la salvación. Aristóteles admite tres tipos de amistad, que se subdividen a su vez, en distintos matices: la que se basa en el placer, la cimentada en el interés y la que pretende el bien moral (Ética 1156 b,7).
La amistad consiste esencialmente en un amor intercambiable entre iguales: es un relacionarse con los demás como consigo mismo. "El amor con el cual uno se ama a sí mismo es la forma y la raíz de la amistad: sentimos amistad por los demás encuánto nos comportamos con ellos como con nosotros mismos".
La amistad se distingue por el amor y la caridad. Hay diferencias entre amor y amistad y no cualquier amor se puede llamar amistad: "No un amor cualquiera sino solamente el que va acompañado de la benevolencia tiene naturaleza (rationem) de amistad: cuando, a saber, amamos a alguién para desearle el bien. Si no queremos el bien para las cosas amadas, pero su bien es el mismo bien que queremos para nosotros, como cuando amamos el vino u otras cosas parecidas, no es un amor de amistas sino de concupiscencia. En efecto, es ridículo decir que se siente amor por el vino o por un caballo. Para la amistad no basta la benevolencia, pero sí un amor intercambiable; puesto que un amigo lo es por sí mismo. Y tal benevolencia mutua está fundada en cierta comunión".
Pero existen diferencias entre amistad y caridad. El ámbito de la amistad es mucho más grande que el de la caridad: por tanto, podemos decir que la caridad es una subespecie de la amistad: "La caridad es la amistad del hombre con Dios, principalmente, y luego, con los seres que Le pertenecen", y entre los seres que pertenecen a Dios, con todos los hombres: pero después, también con los ángeles. Sin embargo, sólo el hombre bueno puede tener amistad con Dios, y esta amistad exige obediencia.
La amistad, ante todo, es virtud de Dios,comparada con la de sus criaturas dotadas de inteligencia: "Es por la esencia de la amistad que el amante debe cumplir los deseos del amado,en cuánto que tienen un mismo corazón (Sallutio, Catil.20). Se ha visto que Dios ama a su criatura, mayormente, en cuánto que participa de su bondad, que es el primer y principal objeto por Él amado. Por tanto, quiere que sean cumplidos los deseos de la criatura razonable, la cual, participa, entre las demás criaturas, de modo perfectísimo, de la bondad divina".
La amistad se basa esencialmente en la comunión y en la condivisión. Por eso, se dan tantos tipos distintos de amistad, en cuánto que son distintos los tipos de comunicación y de condivisión. Santo Tomás distingue cuatro tipos de amistad: la amistad entre consanguineos (amicitia patris et figlii et aliorum consanguineorurn) fundada en la comunión natural debida a la misma descendencia; amistad entre "trabajadores", fundada en la condivisión económica, en cuánto que participan de la misma actividad productiva; amistad entre conciudadanos, porque participan de la misma vida política; y al final, amistad entre creyentes, esto es, entre cristianos: "consiste en la comunicación de las gracias divinas y de la que forman parte el cuerpo de la Iglesia, de hecho o en potencia". La última es la amistad de caridad (amicitia caritatis) que es la que se debe también a los enemigos.
Para la amistad se requiere una cierta igualdad entre dos términos: sólo una cierta igualdad, no una perfecta igualdad: amicitia non requirit aequaliatem aequiparantiae, sed proportiones. Una desproporción tan grande, entre dos términos, anula la amistad haciéndola imposible. Cuánto menos es una afinidad analógica. Y, entre el hombre y Dios, según Santo Tomás, tal amistad (analogía) existe; por eso, puede afirmar que "el hombre ama naturalmente a Dios, incluso, más que a sí mismo".
Sin embargo, la igualdad no basta. no es suficiente que se trate de dos cuadernos iguales, de dos plantas iguales: ocurre que entre dos téminos, se puede establecer cierta comunicación: un intercambio. De ello, se deduce que el hombre no puede tratar de amigos a los animales ni siquiera a las virtudes o a las buenas cualidades: "En efecto, no comunican en nuestra vida humana ni en el ser ni en el actuar: por lo tanto, pienso que no podemos alimentar en ellos, la benevolencia que se debe a un amigo".
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