Santa Verónica Giuliani

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Del diario de Verónica Giuliani

"Mientras hablaba con la Virgen, apareció el Señor con una gran multitud de ángeles, como aquellos primeros que había visto. El Señor era glorioso, y tenía en la mano una cruz grandísima. Así me dijo: "Ahora vengo, todo hecho amor, pero el día del Juicio, en el cual apareceré en este modo, entonces seré justo y riguroso. Tú sentirás una gran pena, pero esta pena no es nada en comparación con la que tendrán entonces todos universalmente...".


La confesión prometida con Jesús

"Eran las ocho de la noche, me llegó el recogimiento y, junto a la visión de Nuestro Señor glorioso, vi a la Beatísima Virgen y a muchos santos, con una multitud de ángeles. Yo estaba asustada por la función que el Señor quería hacer con mi alma. El Señor se sentó en su trono, y todos aquellos Santos y Santas le hacían cortejo. La Santísima Virgen se sentó en otro trono, y todos los Ángeles, por el aire, cantaban: Victoria, Victoria...".


El Ángel custodio

"Mi Ángel custodio me hizo arrodillar a los pies del Señor, y me impuso el confesar públicamente mis culpas y todo aquello que había cometido, en tiempos de mi vida. Mientras, yo me hacia la señal de la cruz y quería comenzar mi confesión, pero no podía, por el dolor que sentía por haberlo ofendido a Él, mi sumo bien. Al final, comencé así: "Esposo mío, te he ofendido a ti y desde ti me confieso". Diciendo esto el Señor me iluminó, y me hizo conocer el valor del Sacramento de la penitencia...".


El Ángel acusa

"...El Señor me marcó, y le dijo a mi Ángel custodio que hciera la acusación por mi. Así, el Ángel comenzó desde la edad de tres años hasta la hora presente, y me acusó de todo. Me acusaba en general, pero me parecía ver cada mínimo pensamiento, delante de Dios. ¡Oh qué pena! ¡Oh qué tormento! ¡Oh qué dolor sentía yo!... Mi Ángel custodio siguió acusándome de cada mínimo defecto y yo, a cada acusación, sentía vergüenza y dolor por haber ofendido al Sumo Bien...".

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