Ángeles

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Theresa D'Avila

"Veía, cerca de mí, del lado izquierdo, un ángel con forma humana. Era pequeño y muy hermoso, con el rostro encendido, parecía estar entre los más elevados, entre aquellos que parecen incendiarse de amor, yo los llamo Querubines porque nunca me han revelado su nombre.

Los Ángeles

Pero veo claramente en el cielo una gran diferencia entre ciertos ángeles y otros, que no sabría como explicarla. Veía que el ángel tenía en la mano una larga espada de oro, cuya punta parecía un ascua encendida.

Me parecía que, por momentos, hundía la espada en mi corazón y me traspasaba las entrañas y, cuando sacaba la espada, me parecía que las entrañas se me escapaban con ella y me sentía arder en un infinito amor a Dios.

El dolor era tan intenso que me hacía gemir. Pero, al mismo tiempo, la dulcedumbre me curaba de aquel incomparable tormento y era tan inmensa, que el alma no deseaba verse libre de ella, ni alegrarse de otra cosa fuera de Dios, no era un sufrimiento corporal, sino un bien espiritual".

Tratado de Estigmas y aparición, 1967

El corazón de la Santa es conservado, y visible, en la Iglesia de las Carmelitas de Alba de Tormes. El cirujano Manuel Sánchez, después de un examen profundo del corazón, escribe así:

"Se observa una apertura que deja intuir que es hecho por mano experta, con un instrumento largo, duro y muy agudo, y solamente en el interior de esta apertura es posible reconocer la marca de la acción del fuego o de un inicio de combustión".

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