Los barberos


En los Estatutos del 1333, también se nombra a los barberos y a los  especieros; son considerados como cortadores de barba y vendedores de especias, respectivamente.

En los nuevos estatutos del 1433, se considera al barbero como rival del médico. Era obligación del barbero tener limpios los instrumentos de su trabajo; no podía hacer ningún medicamento ni sacar sangre si este método no había resultado positivo antes en otro enfermo. Al barbero le correspondían la aplicación de sanguijuelas, la incisión de vejigas purulentas y la cura de heridas.

La tarifa de la flebotomía era de siete monedas imperiales; el corte de barba costaba dos imperiales y medio en la barbería y cuatro en casa del cliente.