Oraciones del Espíritu Santo
 

Meditaciones

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Espíritu Santo

El misterio profundo del Espíritu es ser dono: "Se puede decir que en el Espíritu santo la vida íntima del Dios uno y trino se hace todo don, cambio de recíproco amor entre las divinas Personas, y qué por el Espíritu santo Dios existe a modo de don. Es el Espíritu Santo la expresión personal de éste darse, de este ser amor. Es Persona-amor. Es Persona-don".
(Dominum et Vivificantem, 10)

ACTO DE CONSAGRACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Oh Santo Espíritu, Amor que procede del Padre y del hijo,
Fuente inagotable de gracia y de vida
A Ti deseo consagrar mi persona,
mi pasado, mi presente, mi futuro,
mis deseos, mis elecciones,
mis decisiones, mis pensamientos, mis afectos,
Todo lo que tengo
Y todo lo que soy.
A todos aquéllos que encuentro
que pienso, que amo
y con todo lo que mi vida
tenga contacto:
Todo sea beneficiado por la Potencia
De Tu Luz, De Tu calor, de Tu paz.
Tú eres Señor y das la vida
Y sin tu fuerza nada es sino culpa.
Oh Espíritu del Amor Eterno
ven a mi corazón, renuévalo
y hazlo siempre más como
el Corazón de María,
para que yo pueda llegar a ser,
ahora y por siempre,
templo y tabernáculo de Tu Divina Presencia.

SUPLICA AL ESPÍRITU SANTO

"Ven Espíritu Santo,
derrama sobre nosotros la fuente de tus gracias
y origina una nueva Pentecostés en tu Iglesia!
¡Desciende sobre tus obispos, sobre lo sacerdotes,
sobre los religiosos y religiosas,
sobre los fieles y sobre aquellos que no creen,
sobre los pecadores más endurecidos y sobre cada uno de nosotros!
¡Desciende sobre todos los pueblos,
sobre todas la razas y sobre cada clase y categoría de personas!
¡Sacúdenos con Tu soplo divino,
purifícanos de todo pecado
y líbranos de todo engaño y de todos males!
Inflámanos con Tu fuego,
haz que nos quememos y nos consumamos en Tu amor!
Enséñanos a entender que Dios es todo:
toda nuestra felicidad y nuestra alegría
y que sólo en Él está nuestro presente,
nuestro futuro y nuestra eternidad.
¡Ven a nosotros, Espíritu Santo, a trasformarnos!
¡Sálvanos, reconcílianos, únenos, conságranos!
¡Enséñanos a ser totalmente de Cristo,
totalmente tuyos, totalmente de Dios!
Esto te lo pedimos por la intercepción
y bajo la guía y la protección
de la Beata Virgen María, Tu Esposa Inmaculada,
Madre de Jesús y Madre nuestra, ¡la Reina de la Paz!
Amen."

SEQUENCIA

Ven, Espíritu Santo
y envía desde el cielo
un rayo de tu luz.

Sin tu ayuda,
nada hay en el hombre,
nada que sea bueno.

Ven, Padre de los pobres,
ven, Dador de gracias,
ven, Luz de los corazones.

Lava lo que está manchado,
riega lo que está árido,
sana lo que está enfermo.

Consolador magnífico,
dulce huésped del alma,
su dulce refrigerio.

Doblega lo que está rígido,
calienta lo que está frío,
endereza lo que está extraviado.

Descanso en la fatiga,
brisa en el estío,
consuelo en el llanto.

Concede a tus fieles que en Ti confían
tus siete sagrados dones.

¡Oh, luz santísima!,
llena lo más íntimo
de los corazones de tus fieles.

Dales el mérito de la virtud
dales el puerto de salvación,
dales la felicidad eterna.

V. - Envía, Señor, tu Espíritu y será una nueva creación.
R. - Y renovarás la faz de la tierra.

OREMOS
Oh, Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo; haznos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Por Cristo nuestro Señor Amen.

VEN ESPÍRITU CREADOR

Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fieles
y llena de la divina gracia
los corazones que Tú mismo creaste.

Tú eres nuestro Consolador,
don de Dios Altísimo,
fuente viva, fuego, caridad
y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tú, el dedo de la mano de Dios;
Tú, el prometido del Padre;
Tú, que pones en nuestros labios
los tesoros de tu palabra.

Enciende con tu luz nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones;
y, con tu perpetuo auxilio,
fortalece nuestra carne débil.

Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto la paz,
sé Tú mismo nuestro guía,
y puestos bajo tu dirección, evitaremos todo lo nocivo.

Por Ti conozcamos al Padre,
y también al Hijo;
y que en Ti, Espíritu de entrambos,
creamos en todo tiempo.

Gloria a Dios Padre,
y al Hijo que resucitó,
y al Espíritu Consolador,
por los siglos infinitos. Amén.

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