Pasión

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Via Crucis

Mi Adorable Salvador, que tanto has sufrido por mí, aquí estoy, a tus pies, verdadera y profundamente arrepentido de mis pecados, porque son ofensas a tu extrema Nondad. Haz que meditando Tu pasión, le tengamos "horror", y lo detestemos sobre todas las cosas.

ACTO DE CONTRICCIÓN

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Señor, las indulgencias que adquiriste, por este santo sacrificio, sirvan de satisfacción de la pena que te debo por ellos. María Santísima, que por primera vez has hecho, con tu Divino Hijo, el camino doloroso hacia el calvario, obténme poder recavar el mayor fruto posible durante este peregrinaje.

Santa Madre de Dios, Haced
Que las llagas del Señor
Estén impresas em mi corazón.

Miserere nostri, Domine,
Miserere nostri.
Stabat Mater dolorósa
iuxta Crucem lacrimósa,
dum pendébat Fílius.

Dolorida, en llanto
La Madre está junto a la Cruz
De la cual pende el Hijo.

I ESTACIÓN- JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz, has redimido al mundo.

Esta primera estación representa el Pretorio de Pilato, donde nuestro redentor recibió la sentencia de muerte.
Considera, alma mia, como Pilato condenó a muerte de Cruz a tu inocentísimo Jesús, y como Él recibió voluntariamente aquella condena, para que fueses liberada de la eterna condena.
Oh, Jesús, Te agradezco tanta caridad, y te suplico que canceles la sentencia de muerte que merecen mis culpas, haz que sea digno de gozar la vida eterna.

Padrenuestro, Avemaria, Gloria...

Santa madre de Dios, Haz
Que las llagas del Señor
Estén impresasen mi corazón.

Miserere nostri, Domine,
Miserere nostri.
Cuius ániman geméntem,
Contristám et doléntem
Pertransívit gládius.

Inmersa en angustia mortal
Gíme en la intimidad del corazón
Atravesada por una espada.

II ESTACIÓN-JESÚS LLEVA LA CRUZ AL CALVARIO

Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz, has redimido al mundo.

Porque con tu Santa Cruz, has redimido al mundo.
Esta segunda estación, se representa como Jesús fue cargado con el pesadísimo leño de la Cruz. Considera, alma mia, como Jesús, ofreció su espalda a la Crua, sobre la cual estaban todos y tus gravísimos pecados.
Jesús mio, Perdóname y dame la gracia de nunca volver a cargarte con nuevas culpas, sino que yo lleve siempre la Cruz con sincera penitencia.

Padrenuestro, Avemaria, Gloria...

Santa madre de Dios, Haz
Que las llagas del Señor
Estén impresasen mi corazón.

Miserere nostri, Domine,
Miserere nostri.
O quam tristis et allieta!
Fuit illa benedíca
Mater unigéniti!

Qué grande es el dolor
De la bendita entre las mujeres,
Madre del Unigénito

III ESTACIÓN- JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz, has redimido al mundo

Esta tercera estación representa como Jesús cae por primera vez bajo la cruz.
Considera, alma mia, como Jesús, siendo incapaz de soportar la pesada carga, cae bajo la cruz.
Oh Jesús mio. Mis caidas en el pecado son la causa. Te suplico que me concedas la gracia de jamás renovarTe este dolor con nuevas caidas..

Padrenuestro, Avemaria, Gloria...

Santa madre de Dios, Haz
Que las llagas del Señor
Estén impresasen mi corazón.

.Miserere nostri, Domine,
Miserere nostri.
Quæ mærébat, et dolébat,
Pia Mater, dumvidébat
nati poenas íncliti.

Llora la madre piadosa
Contemplando las llagas
De su divino Hijo.

IV ESTACIÓN- JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz, has redimido al mundo

Esta cuarta estación representa el encuentro dolorosísimo de María Virgen con su divino Hijito.
Considera, alma mia, cómo quedó herido el Corazón de la Virgen a la vista de Jesús, y el corazón de Jesús a la vista de su afligidísima Madre. Tú fuieste la causa de este dolor de Jesús y de María con tus culpas.
Oh Jesús, Oh María. Hacedme sentir un verdadero dolor de mis pecados: que haga duelo mientras vivo aquí, para que pueda merecer el poder encontraros piadosos en mi muerte.

Padrenuestro, Avemaria, Gloria...

Santa Madre de Dios, Haz
Que las llagas del Señor
Estén impresas en mi corazón.

Miserere nostri, Domine,
Miserere nostri.
Quis est homo, qui non fleret,
Matrem Christi si vidèret
In tanto supplício?

¿Quién puede abstenerse del llanto
Ante la Madre de Cristo
En tanto tormento?.

V ESTACIÓN- JESÚS ES AYUDADO POR SIMÓN DE CIRENE

Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz, has redimido al mundo

Esta quinta estación representa cómo se vio obligado,Simón de Cirene, a llevar la Cruz.
Considera, alma mia, que Jesús se quedó sin fuerzas para llevar la cruz; que los Hebreos, simulando compasión, obligaron a Simón a cargar con ella.
Oh Jesús. A mí es debida la Cruz, que he pecado. Señor, Haz que yo, al menos, te acompañe al llevarla en cada adverdidad: por amor a Tí.

Padrenuestro, Avemaria, Gloria...

Santa Madre de Dios, Haz
Que las llagas del Señor
Estén impresas en mi corazón.

Miserere nostri, Domine,
Miserere nostri.
Quis non posset contristári,
Christi Matrem contemplári
Doléntem cum Fílio?

¿Quién no puede sentir dolor
Delante de la Madre
Que lleva la muerte del Hijo?.

VI ESTACIÓN - LA VERÓNICA SECA EL ROSTRO DE JESÚS

Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz, has redimido al mundo.

Esta sexta estación, representa a Verónica que secó el rostro de Jesús.
Considera, alma mia, el obsequio hecho a jesús por esta mujer, y cómo Él, la premió de inmediato, dándole su rostro representado en aquel lino.
Oh Jesús mio. Dame la gracia de limpiar mi alma de toda suciedad, e imprime en mi mente y en mi corazón Tu Santísima pasión.

Padrenuestro, Avemaria, Gloria...

Santa Madre de Dios, Haz
Que las llagas del Señor
Estén impresas en mi corazón.

Miserere nostri, Domine,
Miserere nostri.
Pro peccátis suæ gentis
Vidit Jesum in torméntis,
et flagéllis súbditum.

Por los pecados de su pueblo
Ella ve a Jesús en los tormentos
Del duro suplicio.

VII ESTACIÓN- JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz, has redimido al mundo.

Esta séptima esta estación, se representa la segunda caida de Jesús, su gran esfuerzo y tormento.
Considera, alma mia, los sufrientos de jesús en esta nueva caida, efecto de tus recaidas en el pecado.
Oh Jesús. Me siento confundida ante Tí, y Te ruego me otorgues la gracia de levantarme de mis culpas, para que no vuelva a caer jamás.

Padrenuestro, Avemaria, Gloria...

Santa Madre de Dios, Haz
Que las llagas del Señor
Estén impresas en mi corazón.

Miserere nostri, Domine,
Miserere nostri.
Vidit suum dulcem natum
Moriéndo desolátum,
Dum emísit spíritum.

Por nosotros ella ve morir
Al dulce Hijo,
solo, en la última hora.

VIII ESTACIÓN- JESÚS ENCUENTRA A MUJERES LLORANDO POR ÉL

Te adoramos. Oh Cristo y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz, has redimido al mundo.

Esta octava estación, representa el momento en que Jesús encontró a unas mujeres que lloraban por Él.
Considera, alma mia, cómo Jesús, dijo a aquellas mujeres que no lloraran por Él, sino por ellas mismas; para que aprendas, que debes llorar, en primer lugar tus pecados y, después, sus padecimientos.
Oh Jesús. Dame lágrimas de verdadera contricción, para que sea meritória mi compasión por tus dolores.

Padrenuestro, Avemaria, Gloria...

Santa Madre de Dios, Haz
Que las llagas del Señor
Estén impresas en mi corazón.

Miserere nostri, Domine,
Miserere nostri.
Eja, Mater, fons amóris,
Me sentíre vim dolóris
Fac, ut tecum lúgeam.

Oh Madre, fuente de amor,
haz que yo viva tu martirui,
haz que yo llore tus láfrimas.

IX ESTACIÓN - JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

Te adoramos , Oh Cristo y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz, has redimido al mundo.

Esta novena estación, representa la tercera caida, con nuevas heridas y nuevos tormentos.
Considera, alma mia, cómo Jesús cae por tercera vez, porque Tu obstinación en el mal te ha llevado a continuar en tus culpas.
Oh Jesús. Quiero poner fin para siempre, a mis iniquidades, para aliviarte. Mantén mi propósito, y hazlo eficaz con tu gracia.

Padrenuestro, Avemaria, Gloria...

Santa Madre de Dios, Haz
Que las llagas del Señor
Estén impresas en mi corazón.

Miserere nostri, Domine,
Miserere nostri.
Fac, ut árdeat cor meum
in amándo Christum Deum
ut sibi compláceam.

Haz que arda mi corazón
Al amar a Cristo-Dios,
para serle agradable.

X ESTACIÓN- JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDOS

Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz, has redimido al mundo

Esta décima estación, representa a Jesús junto al Calvario, desnudo, se siente amargado.
Considera, alma mia, la confusión de Jesús, al ser desnudado y la pena de ser mojado por la hiel y la mirra. Este fue el dolor por tus inmodestias y tu gula.
Oh Jesús. Me arrepeiento de mis libertades, y tomo la resolución de no causarte tales penas, sino vivir con toda modestia y templanza. Así lo espero con tu divina ayuda.

Padrenuestro, Avemaria, Gloria...

Santa Madre de Dios, Haz
Que las llagas del Señor
Estén impresas en mi corazón.

Miserere nostri, Domine,
Miserere nostri.
Sancta Mater, istud agas,
crucifixi fige plagas
cordi meo válide.

Te ruego, Madre Santa:
sean imprimidas en mi corazón
las llagas de tu Hijo.

XI ESTACIÓN- JESÚS ES CRUCIFICADO

Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz, has redimido al mundo.

Esta undécima estación, representa a Jesús siendo clavado en la Cruz, estando presente su afligidísima Madre.
Considera, alma mia, los atrocísimos espasmos sufridos por Jesús, al ser traspasados por clavos en manos y pies. Oh crueldad de los Judios. Oh amor de Jesús hacia nosotros.
Oh Jesús mio. Tú tanto padeciste por mí y yo huyo tanto de cada sufrimento. Arrodillo ante a Cruz mi voluntad, resuelvo no ofenderte jamás y sufrir voluntariamente por tu amor.

Padrenuestro, Avemaria, Gloria...

Santa Madre de Dios, Haz
Que las llagas del Señor
Estén empresas en mi corazón.

Miserere nostri, Domine,
Miserere nostri.
Tui nati vulneráti,
tam degnáti pro me pati,
poenas mecum dívide.

Úneme a tu dolor
Por tu Hijo divino
Que por mí ha querido padecer.

XII ESTACIÓN - JESÚS MUERE

Te adoramos, oh Cristo te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz, has redimido al mundo.

Esta duodécima estación representa la muerte de Jesús en la Cruz.
Considera, alma mia, que tras tres horas de agonía tu Redentor murio sobre la Cruz por tu salud.
Oh mi Jesús. Es verdaderamente justo que yo lo gaste todo por tí, aun el resto de mi vida, habiendo sufrido y dado tu vida, por mí, con tantos espasmos. Así lo resuelvo, con la asistencia de tu gracia, por los méritos de tu muerte.

Padrenuestro, Avemaria, Gloria...

Santa madre de Dios, Haz
Que las llagas del Señor
Estén impresas en mi corazón.

Miserere nostri, Domine,
Miserere nostri.
Fac me tecum pie flére,
Crucifíxo condolére,
Donec ego víxero.

Deja que llore contigo
A Cristo crucificado
mientras me quede vida.

XIII ESTACIÓN - JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz, has redimido al mundo.

Esta decimotercera estación, representa como el Cuerpo Santísimo de Jesús es bajado de la Cruz y devuelto a María, su amadísima madre.
Considera, alma mia, el dolor de la Beata Virgen al sentir entre sus brazos a su divinísimo Hijito muerto.
Oh Virgen Santísima. Por los méritos de Jesucristo, obténme la gracia de no renovar nunca más, la causa de su muerte, con nuevas culpas, sino que Él vivi siempre en mí con su divina gracia.

Padrenuestro, Avemaria, Gloria...

Santa Madre de Dios, Haz
Que las llagas del Señor
Estén impresas en mi corazón.

Miserere nostri, Domine,
Miserere nostri.
Juxta Crucem tecum stare,
et me tibi sociáre
in planctu desídero.

Tenerte siempre cerca
Llorando bajo la cruz:
esto deseo.

XIV ESTACIÓN- JESÚS ES PUESTO EN EL SEPULCRO

Te adoramos, oh Cristo, te bendecimos.
porque con tu Santa Cruz, has redimido al mundo.

Esta decimo cuarta estación, representa la sepultura del Redentor.
Considera, alma mia, cómo el Cuerpo Santísimo de Jesús fue sepultado con gran devoción en un sepulcro nuevo.
Oh Jesús mio. Te agradezco cuánto has padecido por mí y Te suplico, que me des la gracia de preparar mi corazón para recibirTe dignamente en la sagrada Comunión,y hacer de mi alma, tu habitación para siempre.

Padrenuestro, Avemaria, Gloria...

Santa madre de Dios, Haz
Que las llagas del Señor
Estén impresas en mi corazón.

Miserere nostri, Domine,
Miserere nostri.
Quando corpus moriétur,
fac, ut animæ donétur
paradisi gloria. Amen

Cuando la muerte disuelva mi cuerpo
Ábreme, Señor, las puertas del cielo,
acógeme en tu reino de gloria.

XV ESTACIÓN - JESÚS RESUCITA DE LA MUERTE

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz, has redimido al mundo.

En esta decimoquinta estación se contempla la resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
El ángel dijo a las mujeres: "No tengáis miedo.Vosotras buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado. Ha resucitado, no está aquí". Y ellas, salieron fuera del sepulcro, porque estaban llenas de temor y susto". (Mc 16,6-8)

La esperanza que brota por la resurrección de Jesús, abraza al hombre en todas sus dimensiones, y es una esperanza religiosa, porque encuentra su fundamento en Dios, no en el hombre. Solo sobre el amor de Dios.

Dios es fiel y es el Viviente; ha creado todo para la vida, no para la muerte. Él es fiel y no es pensable que haya creado al hombre para abandonarlo a la muerte: es decir, que haya creado al hombre con una sed di vida, para después desilusionarlo. El fundamento de la esperanza es la fidelidad de Dios.

Oremos

Dirije, oh Dios, nuestros pasos sobre el camino de Cristo; que lo acompañen nuestro afecto sincero y nuestra amistad fiel; tras haberlo imitado aceptando con paciencia la cruz, ábrenos la puerta de la gloria, para que lo podamos encontrar como Señor resucitado. Amén.

Padrenuestro, Avemaria, Gloria...

Santa Madre de Dios, Haz
Que las llegas del Señor
Estén impresas en mi corazón.

Miserere nostri, Domine,
Miserere nostri.

A Jesús crucificado

Aquí estoy, oh amado y buen Jesús que, ante tu santísima presencia postrado, te ruego con el fervor más vivo, que imprimas en mi corazón sentimientos de fe, de esperanza, de caridad, de dolor de mis pecados, proponiéndome no ofenderte, mientras con todo el amor y la compasión voy considerando tus cinco llagas, comenzando por aquello que dijo, de tí, oh Jesús mio, el santo profeta David. "Han traspasado mis manos y mis pies y se pueden contar todos mis huesos". Amén.

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