Juan Bosco


Predicciones

Santos Don Bosco poseía el don de la profecía por voluntad divina y usó este carisma siempre en una forma prudente. Sabía, por ejemplo, con anticipación las fechas de muerte de sus jóvenes, leyó en sus corazones, reveló el futuro a los poderosos.

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Don Bosco predice un deceso

A la sierva de Don Tasio, que furiosa maldecía contra los muchachos de Don Bosco, le predijo: "Pobrecilla, no pondremos más los pies aquí porque la próxima fiesta ella morirá". Y al mismo capellán que los amenazó con no volver más, le respondió: "Pobre de él, no sabe si ni siquiera otro Domingo estará aun vivo". Ambos murieron , como predijo, poco después: primero el Capellán y dos dias después la sierva.

Don Bosco prevé el cólera.

Con tres meses de anticipación anuncia a sus jóvenes que el cólera alcanzará Turín y hará estragos, pero había añadido: "Si hacéis lo que os digo os libraréis del azote". ¿Qué debemos hacer?,le habían preguntado los jóvenes. "Antes de nada, vivid en gracia de Dios: llevad al cuello la medalla de María Santísima y yo bendeciré y daré a cada uno,para este fin, cada día rezar un Padenuestro, Avemaría y Gloria, con la jaculatoria de todo mal libranos Señor".
"Causa de la muerte es, sin duda, el pecado mortal. Si os ponéis en gracia de Dios y no cometéis pecado mortal, os aseguro que ninguno será tocado por el cólera, pero si alguno permanece obstinado como enemigo de Dios, y lo que espeor, osase ofenderlo gravemente, desde ese momento, no podré ser garante de él ni de ninguno de la Casa". Junto al cólera morbus en la ciudad, Don Bosco, con otros jóvenes, prestó servicio, más otros jóvenes suyos, en la obra de asistencia a los enfermos. A pesar de las 1400 víctimas, ninguno de ellos contrajo el mal.


Gran funeral en la Corte

Le había parecido encontrarse rodeado de sacerdotes junto al pórtico central, cuando vio avanzar en medio del patio a un funcionario de la Corte, de uniforme rojo, el cual, pasó ante su presencia con paso ligero, gritando: "Gran funeral en la Corte".
Don Bosco preparó una carta a Victor Manuel l, narrando sencillamente el sueño.

Pasados cinco dias Don Bosco soñó de nuevo: le pareció estar en un dormitorio intentando escribir, cuando oyó los cascos de un caballo en el patio, y en un tramo, vio abrirse la puerta y aparece el mismo funcionario, de roja libréa, que, entrando en la mitad de la estancia, gritó: "No gran funeral en la Corte, sino grandes funerales en la Corte". LLegada el alba, Don Bosco dirigió al Rey otra carta, en la que le contaba el nuevo sueño y le rogó encontrar el modo de esquivar las amenazas, impidiendo a toda costa la aprobación de la ley que denigraba a la Iglesia.

Don Bosco prevé el deceso de un joven.

"Yo me encontré con Vos en el patio y, en un tramo, uno de vosotros que sale de la puerta de la casa y se pone a pasear en medio de los compañeros, llevaba en la cabeza una especie de cilindro o turbante transparente, todo iluminado en el interior y con figura de grues luna, en el medio de la cual está escrita la cifra 22. Sorprendido, intentó de inmediato acercarlo para decirle que dejase aquella cosa de carnaval, mientras el aire se oscurecía como si se le hubiese dado una señal de campañilla: el patio se aclara y veo a todos los jóvenes bajo los pórticos de la casa dispuestos en fila.
Su aspecto manifestaba un gran temor, y diez o doce de ellos, tenían el rostro cubierto de una gran palidez. Pasé por delante de ellos para observarlos y aquel que tenía la luna en la cabezaa estaba más pálido que los demás y con las espaldas cubiertas por una capa fúnebre. Me dirigí hacia él para preguntarle lo que significaba aquel extraño espectáculo, pero una mano me detiene y veo a un desconocido, de aspecto grave y noble prestancia, que me dice: "Escúchame antes de acercarte a él: él tiene 22 lunas de tiempo. Antes de que pasen, morirá. Échale un ojo y prepáralo".
Pasaron 22 meses y el joven Secondo Gurgo di Pettinengo, de 17 años, murió: cumpliéndose la profecía de las 22 lunas.

Don Bosco predice la caída de un rayo.

Don Bosco dijo a los chicos: Rezad por quien le va a caer un rayo: así los chicos salieron del dormitorio y rezaron tres Avemarias, para que no hubiese desgracias esa noche.

Hacía poco que había sonado la media noche y toda la comunidad estaba sumida en profundo sueño, cuando se levantó un temporal, y tras un cuarto de hora, se oyó un formidable murmullo que sacudió desde los cimientos de la casa y aparece como rodeada de llamas. Había caído un rayo sobre el Oratorio. Del techo, siguiendo un camino, el fulgor penetraba en el cuarto de Don Bosco, donde rompió un muro, movía la columna de la estufa, echaba a tierra la estantería de los libros, volcaba la mesa y llevando la electricidad hasta la cama de hierro, la levantaba del suelo más de un metro y la transportaba hacia el lado opuesto, rodeándola de luz brillante. Fue un instante: luego la luz se gasta y la cama se cayó con tal fuerza que el Santo cayó al suelo, donde perdió el sentido, pero luego lo recuperó. El comentario del Santo fue: "Esta es una gracia de las más grande que la Virgen María nos ha obtenido del Señor".

Don Bosco predice la lluvia.

Don Bosco dijo a la gente: "Si queréis asistir a la predicación en estos tres dias, si os reconciliáis con Dios por medi ode la confesión, si os preparáis de modo que el día de la fiesta sea una Comunión generall, yo os prometo, en nombre de la Virgen, que una lluvia abundante vendrá a refrescar vuestros campos".

Desde primera hora de la mañana hasta avanzada la noche, los confesionarios estuvieron llenos. El día de la Asunción hubo una comunión numerosa como no se había visto desde hacía tiempo; pero incluso aquel día era soleado.

Don Bosco subió lentamente al púlpito. Tras el Avemaría, parecía que la luz del sol se había oscurecido ligeramente. Después de poco tiempo se oye el prolongado ruído de un trueno. Un murmullo de alegría corre por la iglesia. El Santo se detiene un instante y he aquí que una lluvia directa y continua golpea las ventanas.

Don Bosco predice una muerte.

En los primeros dias del año escolar, Don Bosco había exhortado a sus muchachos a ponerse en paz con Dios porque, uno de ellos pasaría a la eternidad antes de Navidad. Ante aquel anuncio entre los niños de primer año de instituto, se desató un gran pánico y muchos de ellos comunicaron el hecho a sus familias, algunas de las cuales, sabido de la fúnebre predicción, tras haberse lamentado a Don Bosco, fueron a comisaría para presentar las más vivas quejas. Intervino la policía, que le prohibió el uso de tales medios, aunque querían saber, por Don Bosco, el nombre del que iba a morir y él lo escribió en un cuaderno: se trataba de Ruggero Giovanni. La profecía se cumplió.

Don Bosco prevé el futuro de su congregación.

Un personaje de la visión dijo a Don Bosco: "Ven, te haré ver el triunfo de la Congregación de San Francisco de Sales. Sube esto sobre una peidra y verás". Era una gran roca en un suelo indeterminado y yo subí arriba. Oh, que vista apareció ante mis ojos. Hombres y mujeres de todo color, ropaje y nación se encontraban reunidos. Yo conocía a los de las primeras filas y ví que muchos eran Salesianos que guíaban, como de la mano, a equipos de chicos y chicas. Luego venían otros y más que no pude conocer, y menos distinguir, pero era un número indescriptible. Entonces aquel que me había conducido y aconsejado, añadió: "Mira y considera, tú no entenderás lo que te digo, pero estáte atento: todo lo que has visto es toda una cosecha preparada a los Salesianos. ¿Ves lo inmensa que es la cosecha?. Este campo inmenso en el que te encuentras, es el campo en el que los Salesianos deben trabajar. Pero, ¿sabes en qué condiciones se podrá llevar a cabo lo que ves?. Yo te lo diré. Mira: Necesito que tú hagas imprimir estas palabras que serán vuestro blasón: el trabajo y la templanza hará florecer la Congregación Salesiana. Estas palabras las explicarás, repetirrás, insistirás e imprimirás el manual que las explique y haga entender bien que "el trabajo y la templanza son la herencia que dejas a la Congregación, y al mismo tiempo, serán también la gloria".

Don Bosco predice quien será en nuevo Papa.

A la muerte de Pío lX predice al Cardenal Pecci como nuevo Papa. Así, catorde después de la predicción, el Cardenal Pecci, Arzobispo de Peruggia, es elegido Papa y asumirá el nombre de Leôn Xlll.

Don Bosco prevé a los Reyes de Nápoles, la pérdida del Reino.

En 1887 la Reina María Teresa, segunda esposa de Fernando ll, ya rey de Nápoles, pide a Don Bosco predecir su porvenir para el glorioso regreso a Palacio, pero sólo recibió esta respuesta: "Majestad, lamento deberlo decir, pero Vd. no irá jamás a Nápoles". El mismo Rey Francisco le pidió al Santo la confirmación de la predicción, y éste respondió: "Si quiere que le hable con franqueza, le dirá a Vuestra Majestad, que jamás subirá al trono". El Rey quiso saber porqué: el Santo le recordó cómo fue tratada la Iglesia, durante muchos años, por lor Reyes de Nápoles.