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Mente

Está demostrado que los sistemas nerviosos, endocrino e inmunitario se comunican entre ellos. La mente, las emociones y el cuerpo no son entidades autónomas, sino interconectadas. Los mismos mensajes químicos obran de modo muy extendido en el cerebro, en el sistema inmunitario: son también los más frecuentes en las áreas neurales que regulan las emociones.

La mente influye en el cuerpo

La relación entre mente y cuerpo es fundamental para alcanzar un buen equilibrio psicofísico. El estrés es una de las causas reconocidas de las enfermedades más serias de nuestra sociedad. Se trata de una sobrecarga psicológica debida a estímulos ambientales perturbadores como ruídos, fiebres o a estímulos psicológicos de alto impacto como duelos, transferencias, ruinas económicas, a las que las personas no se adaptan. Esta carga psicológica, genera, como un cortocircuito, problemas de naturaleza psicológica.

Nuestra salud no es sólo el resultado de nuestras elecciones alimenticias, de sueño o movimiento, sino que está también influenciada fuertemente por nuestras emociones y pensamientos. No debemos pensar en saldar las cuentas, necesitamos ser plenamente conscientes de que los pensamientos y emociones dañan, no sólo nuestro espíritu, sino incluso nuestra salud. En efecto, no sólo te alejan de tu crecimiento espiritual, sino que hacen a tu cuerpo desperdiciar energías preciosas para gestionar este estado de negatividad en el plano psíquico y físico.

Las células inmunitarias pueden ser el objetivo de los mensajes nerviosos. Según Goleman: es posible demostrar científicamente que, cuidando el estado emocional de las personas, a la vez que las condiciones físicas, es posible marcar un margen de eficacia en términos médicos a nivel de prevención y de tratamiento.

Los antiguos latinos estaban acostumbrados a pensar que existía una influencia entre bienestar físico y bienestar psicológico, resumiendo tal concepción en la cébre máxima mens sana in corpore sano.

El viejo concepto de enfermedad intensa como "efecto de una causa", ha sido constituido como una visión multifactorial según la cual cada evento es consecuente al entrelazarse muchos factores, entre los cuales está asumiendo cada vez más importancia el factor psicológico. La psicosomática, es la rama de la medicina que pone en relación la mente con el cuerpo, es decir: el mundo emocional y afectivo con la carga (el trastorno), ocupándose en lo específico de llegar a comprender la influencia que la emoción ejercita en el cuerpo y sus afecciones.

En la regresión inducida por la enfermedad o el sufrimiento, se va hacia una situación de laceración-desintegración de la unidad psique-carga y la recreación de una situación de restricción llega a ser determinante por parte de quien cura. Hoy, al contrario, se habla también de una concepción de la medicina que mira al hombre como un todo unitario, como una unidad carga psíquica, donde la enfermedad se manifiesta a nivel orgánico como síntoma y, a nivel psicológico, como incomodidad, y que presta atención, no sólo a la manifestación fisiológica de la enfermedad, sino también al aspecto emotivo que la acompaña.

Se habla de psicosomática, no sólo como perspectiva con la que mirar el acontecimiento patológico, sino también en relación a síntomas somáticos muy conectados a las emociones y en relación a las antedichas verdades y propias enfermedades psicosomáticas. La naturaleza humana nos definible en téminos de mente y cuerpo, sino, que es una interrelación entre psique y carga,con la mente situada en la frontera de su funcionamiento.

Los síntomas psicosomáticos se expresan a través del cuerpo, involuncrando al sistema nerviosos autónomo y proporcionan una respuesta vegetativa en situaciones de incomodidad psíquica o de estrés; son consideradas verdaderas y propias enfermedades psicosomáticas, las enfermedades a las que clásicamente se reconoce una génesis psicológica y en la cual se realiza un verdadero y propio estado de enfermedad del órgano, con signos insiscutibles de lesión.

En estas enfermedades el ansia, el sufrimiento, las emociones muy dolorosas, para que sean vividas y sentidas, encuentran una válvula de escape en la carga (el trastorno): no están presentes expresiones simbólicas capaces de mentalizar la incomodidad psicológica y, las emociones, aun estando presentes, no son percibidas: se instaura así uno de los mecanismos defensivos más arcáicos, con los que se implementa una expresión directa de la incomodidad psíquica, mediante el cuerpo.

Todas las capacidades defensivas, tienden a alejar contenidos psíquicos inaceptables, a costa de destruir el propio cuerpo. En este sentido, una persona incapaz de acceder a su mundo emocional, podría no percibir rabia, frustración o estrés por una difícil concición laboral y, ni siquiera imaginar una simple conexión entre su úlcera y las emociones y vivencias concernientes a su trabajo.

En esta exposición no se ha profundizado en los aspectos inherentes al campo médico especialista, sino a dar el mensaje sobre los cuales son los lazos entre la mente y la enfermedad. Cambiar el modo de pensar, encontrar una respuesta a tantos porqués, reencontrar la esperanza, libera las energias para vencer los miedos y las angustias que a veces nos atañen. He auí poraué la fe y la oración pueden ser aliados decisivos.

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