Adoración

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Espíritu Santo

El Espíritu Santo viene, si puede venir.
El Espíritu no viene, sino se le está esperando.
El Espíritu es respetuoso con mi libertad.

Juan parece enseñar que para Jesús mismo el don del Espíritu Santo está condicionado por la oración: "Rogaré al Padre y Él os mandará en mi nombre al Espíritu Consoloador". (Jn 14,26). Y no olvidemos que el "Bautismo del Espíritu" en el Jordán sucede, según los Sinópticos, mientras Jesús estaba en oración. "Cuando todo el pueblo fue bautizado, Jesús recibió también Él el bautismo: estaba en oración y el cielo se abrió". (Lc 3,21).

Pongámonos con buene voluntad a implorar el don del Espíritu: de día, de noche, en la oración, fuera de ésta, en los momentos oscuros y en los de gozo. Pedir el Espíritu es simplificarlo todo, porque es unificarlo todo.
Pedir el Espíritues "cogerlo todo".
Pedir el Espíritu es ir al corazón de todos los problemas espírituales: lo nuestros y los de los demás.

Cuando tengo un problerma, una dificultad, una decepción, entonces es el momento más adecuado para pedir el don del Espíritu: así, cuando me encuentro ante una debilidad.
Cada fracaso, todo pecado, cada límite humano,¿no es un fracaso del Espíritu Santo?.
Y cada progreso en el bien, ¿no es una fuerza del Espíritu Santo que tiene cerca el inicio en nosotros?.
¿Queréis orar por los demás?. Pero, ¿existe una plegaria mejor que ésta?
Padre, por Jesús, dále el Espíritu Santo. Vosotros no sabéis lo que debéis pedir cuando oráis por una persona: ¿cómo sabéis sus verdaderos problemas, dado que se excluyen incluso los vuestros?.
Pero una cosa es segura: vosotros pedís lo máximo para aquellas personas, si rogáis para ellas el Espíritu Santo?.

Los grandes errores de la Iglesia, nuestras enormes equivocaciones, ¿no son fracaso de luz o de buena voluntad?.
¿No son un fracaso del Espíritu Santo?.

Nos fiamos más de nuestra inteligencia, no nos fiamos bastante de Dios; confiamos demasiado en nuestra fuerza, no nos apoyamos lo suficiente en la fuerza de Dios. Cuando a la Iglesia le falta buena voluntad, cuando yo necesito buena voluntad; estamos bajo un defecto de amor. Bien: el Espíritu Santo es el amor.

Es hermoso rezar por la Iglesia, por los demás, así: Padre, pongo en tus manos este problema de la Iglesia: dame el Espíritu Santo.

Es hermoso porque significa: Señor, ayuda a la Iglesia; sí, echa una mano a aquel hermano, pero hazlo aumentando mi sagacidad en la ayuda: mi amor en la intervención, mi voluntad en la colaboración: hazlo partiendo desde mi conversión personal antes que la conversión ajena.

Pedir el Espíritu Santo es un tipo de plegaria que unifica en sí la oración de demanda y la de adoración: en efecto, nosostros pedimos sólo ser como Él nos quiere, es decir, amarlo con todas las fuerzas y esto es adoración vital. Nosotros rogamos actuar en todo según sus pensamientos: imploramos abandono completo en el amor y esto es adoración vital.

¿Tenemos un problema de caridad con una persona?. Probemos a ser el puente mediante esta oración: Padre,por Jesús, dame el Espíritu Santo.
Es como decir: Padre dame un corazón nuevo para entender a esta persona, dame una inteligencia nueva para revestirme de sus problemas y de mis errores . Padre, dame ojos nuevos para ver las situaciones, para percibir su buena voluntad, sopesar sus atenuantes, ser consciente también de mis culpas.
Padre, por Jesús, dame tu Espíritu Santo concentra toda la riqueza de la oración que Jesús nos ha dado: el Padrenuestro.
En efecto, es implorar para nosotros el Reino de Dios.


Veni Creator Spiritus

Veni, Creator Spiritus,
mentes tuorum visita:
imple superna gratia,
quae Tu creasti pectora.

Qui diceris Paraclitus,
altissimi donum Dei,
fons vivus, ignis, caritas,
et spiritalis unctio.

Tu septiformis mùnere,
digitus paternae dexterae,
Tu rite promissum Patris,
sermone ditans guttura.

Accende lumen sensibus,
infunde amorem cordibus,
infirma nostri corporis
virtute firmans pèrpeti.

Hostem repellas longius,
pacemque dones protinus:
ductore sic tè praevio,
vitemus omne noxium.

Per Te sciàmus da Patrem,
noscàmus atque Filium,
Teque utriùsque Spiritum
credamus omni tempore.

Deo Patri sit gloria,
et Filio, qui a mortuis
surrexit, ac Paraclito,
in saeculorum saecula. Amen.

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