Oración a María

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MARÍA, QUE DE LOS MORATALES

María, que de los mortales escuchas las oraciones, te pedimos tu protección maternal.
Si la horrenda cadena de pecados nos aprieta, ven y libera los corazones oprimidos por las culpas.
Si el mundo nos adula con su falso esplendor, ilumina tú nuestras mentes para reencontrar el camino.
Y cuando en la vida nos encontrara el dolor, camina tú con nosotros para que lleguemos al cielo.
Estate cerca de tus hijos a la hora de la muerte: tu maternal curación sea prueba de salvación.
A Ti, Jesús, sea gloria, nacido de Virgen María, con el Padre y con el Espíritu en los siglos eternos.
Amén.

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA

Oh Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor. Que la llama de tu corazón, oh María, descienda sobre todos los hombres.
Nosotros te amamos con todo nuestro ser. Graba en nuestros corazones el amor verdadero, así tendremos un deseo continuo de ti.
Oh María, de corazón dulce y humilde, acuérdate de nosotros cuando estemos en pecado.
Por medio de tu Corazón, Inmaculado y materno, concédenos ser curados de toda enfermedad espiritual.
Haz que siempre podamos ver la bondad de tu Corazón maternal y podamos convertirnos por medio de la llama de amor de tu Corazón. Amén.

(Dictada por la Virgen a Jelena Vasilj il 28 noviembre 1983)


CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN

Oh María, Reina del mundo, Madre de bondad, esperamos en tu intercesión, confiamos a ti nuestras almas.
Acompáñanos cada día a la fuente de la alegría.
Danos a Salvador, nosotros nos consagraremos a Ti, Reina del Amor. Amén.


ACTO DE ESPECIAL ESPECIAL CONFIANZA A MARÍA

María, Madre de Jesús y Madre mía, en este día, yo, pequeño hijo tuyo, me consagro totalmente a Ti para vivir una vida santa: para ser tu pequeño siervo, para que tú, dulce Madre, puedas contar siempre conmigo y pueda ayudarte a llevar a término en mí el designo de amor
que el Padre tiene sobre cada uno de nosotros.
¡Así sea!


ACTO DE CONSAGRACIóN DE JOVENES A MARÍA SANTÍSIMA

Virgen de Fátima, Madre mía tan amada, hoy me consagro - de modo especialísimo - a tu Corazón Inmaculado.
Con este acto solemne te ofrezco toda mi vida, mi corazón, mi alma, mi cuerpo, especialmente este período que estoy viviendo de mi juventud.
Guíame por la senda que nos trazó Jesús:
la del amor, de la bondad, de la santidad.
Ayúdame a huir del pecado, del mal, del egoísmo, y a rechazar las tentaciones de la violencia, de la impureza y de la droga.
Te prometo confesarme con frecuencia y recibir a Jesús en mi corazón como alimento espiritual de vida, observar los mandamientos de Dios, caminar por la vía del amor y de la pureza, recitar cada día el Santo Rosario.
Quiero ser testimonio de unidad con gran amor al Papa, al Obispo y a mis Sacerdotes.
Te amo, Madre mía dulcísima, y te ofrezco mi juventud por el triunfo de tu Corazón Inmaculado en el mundo.


ORACIONES A LA MADRE DE BONDAD, DE AMOR Y DE MISERICORDIA

Oh Madre mía, Madre de bondad, de amor y de misericordia,
te amo infinitamente y Te ofrezco a mí misma.
Por medio de Tu bondad, de Tu amor y de Tu gracia, sálvame.
Yo deseo ser tuya. Te amo infinitamente, y deseo que tú me asistas.
Desde lo hondo de mi corazón te ruego, Madre de bondad, dame tu bondad. Haz que por medio de ella yo gane el Paraíso.
Te ruego, por tu infinito Amor, concédeme las gracias,
necesarias para que yo pueda amar a mi prójimo, como tú has amado a Jesucristo.
Dame la gracia de amar tu voluntad, que es diferente de la mía.
Te ofrezco a mí misma completamente y deseo que tú sigas cada uno de mis pasos;
porque tú eres la llena de gracia, y no quiero olvidarte jamás;
y, si a caso yo perdiera esta gracia, te ruego regresármela. Amén.
(Dictada por la Virgen a Jelena Vasilj il 19 abril 1983).


MAGNÍFICAT
(Lucas 1,46-55)
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu a Dios mi Salvador,
porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán las generaciones.
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación,
Él hace proezas con su brazo: dispersa los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colmas de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia - como lo había prometido a nuestros padres - en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre.


OH VIRGEN INMACULADA

Oh Virgen Inmaculada, Madre de Dios, Reina del cielo y de la tierra, tú eres la alegría de los Santos,
la esperanza de los pecadores, la consolación de los afligidos, la salud del universo.
Oh Reina del cielo, bajo tu protección nos amparamos, y después de Dios no tenemos más esperanza que en ti. Llevamos el nombre de hijos y siervos: no permitas que el enemigo nos lleve a la condenación eterna.
Te saludamos, oh Mediadora de paz entre los hombres. Te saludamos, oh Madre de Jesús y nuestra, dulce amor de todas las criaturas.
A Ti, oh María, te entregamos nuestro corazón; a ti nos consagramos.
Madre de amor, de dolor y de misericordia, ruega por nosotros, aboga por nosotros en cada instante de nuestras vidas y sálvanos a la hora de nuestra muerte. Amén.

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