El Seductor

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Astucia

El diablo es muy astuto y no dice a las personas que nos estamos alejando de Dios, sino que nos presenta un dios falso que justifique el odio. Juan está preocupado por todo esto y da un mensaje claro:

"Este no es un nuevo mandamiento, sino un testimonio que habéis oído desde el principio: amáos los unos a los otros, no como Caín que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y porqué lo mató?. Porque sus obras eran malas".

Astucia del Demonio

El corazón de Caín estaba obcecado por el odio y por los celos puesto que las obras de su hermano, al contrario que las suyas, eran justas. "No os maravilléis: sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. Quien no ama permanece en la muerte: quien odia a su hermano es un homicida y sabéis que ningún asesino tiene en sí la vida eterna".

Este es el mandamiento: que creamos en el hijo de Dios, Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros, según el precepto que nos ha dado. Quien observa estos mandamientos vive en Dios y Dios en él. Seguramente difícil de realizar, pero obligatorio si queremos entrar en la dimensión en la que encontrar a Jesús, que puede cambiarnos y hacernos capaces de comunión. Y esta comunión implica que en nuestro corazón haya luz y no odio.

"Si hablase la lengua de los hombres y de los ángeles, pero no tuviese caridad, soy como bronce que resuena o címbalo que retumba y si tuviese el don de la profecía y conociese los misterios de la ciencia, si poseyese la plenitud de la fe hasta mover montañas pero no tuviese caridad, no sería nada. Y si distribuyese todos mis bienes y me dejase quemar vivo por mis hermanos, pero no tuviese caridad ... de nada me serviría".
(1 Corintios 13)

Nos habla de la caridad Pablo: "la caridad es paciente, benigna, no es envidiosa, no alardea, no se hincha, no falta el respeto, no busca su interés, sino que se complace en la verdad, todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. La caridad nunca tendrá fin". Este texto es admirable porque nos hace comprender que la verdadera caridad es otra cosa: no es sólo hacer el bien.

La caridad es el estado interior de la persona que vive la perfecta comunión, tras ser purificada en la verdad porque lleva dentro la luz, que se manifiesta en una relación excelente de unión con los demás. Hermosa es la frase "no falta el respeto", no la persona que hace esto o lo otro.

Quiere decir que nuestro corazón no conoce el respeto, porque no hay caridad. Nadie nos da el derecho de ser justicieros de otra persona, debemos sin embargo practicar la caridad, esto es: el amor que debe vivir dentro de nosotros.

Pablo nos hace entender que, para respetar a una persona, debemos poseer una conciencia profunda pero, para tenerla, pone cerca el "no faltar el espeto", la otra condición indispensable: "no buscar" el propio interés es decir, aprender a negarte a tí mismo. Probemos entonces, nada más que la banalidad de los juicios, que las valoraciones personales. ¿No es hora de acabar con esta historia?, ¿queremos dejar una huella a la comunidad cristiana o no?.

"Todo lo disculpa" sí, todo lo disculpa. Aquí se hace la carrera para descubrir todo. Lo importante es descubrir para poder hablar, subrayar, para poder decir, saber más que todos. No me digas que esto significa estar sacados por la purificación con la verdad. Quiere decir tener el corazón el odio sin saber donde nos lleva.

¿Quien cede a la tentación del demonio? Quien tiene el corazón endurecido, quien no tiene interés en cumplir la voluntad de Dios. Las presas fáciles de la envidia, del poder. Hacemos puentes de oro a Satanás cuando nos dejamos vencer por el orgullo, cuando nos hace creer que sabemos comprender en profundidad la psiche de las personas. Nos tiene agarrados por la soberbia. Él acostumbra a usar a los hombres que son incautos, como dice la Sirácida: "los hombres que llevan dentro la sabiduría y son fácil presa del diablo, llegan a ser sus instrumentos"

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