Apariciones

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Lourdes

Lourdes esta situada en una posición pintoresca a las faldas de los Pirineos, llamada Tarbes-Lourdes del tiempo de San Pío X. En 1858 fue habitada solo por 4.000 personas. Cerca de la ciudad se encuentra la Gruta de Massabielle, un lugar desierto y disreputable. Una jovencita de 14 años muy buena pero enferma y privada de todo tipo de cultura, llamada Bernadette Soubirous, 1844 - 1879, fue bendecida en 1858 por dieciocho apariciones de la Santa Virgen María.

Primera aparición

(11 febrero)

Con las tres hermanas menores y otras chicas, la pequeña vidente fue a recoger la leña en la ribera del río Gave; llegando a la proximidad de la Gruta de Massabielle, así Bernardita describe el encuentro: "de repente advirtió un gran ruido parecido a un golpe de trueno.
Miré a la derecha, a mano izquierda y sobre los árboles de la orilla, pero nada se movía; ¡creí haberme engañado, pero oí un nuevo ruido parecido al primero, Oh! Entonces tuve miedo y me levanté de pie.
No supe qué pensar, cuando volteando la cabeza hacia la gruta, vi solamente en una de las aberturas de la roca tan solo una rosa salvaje agitarse como si pasara un fuerte viento. Al mismo tiempo que salí del interno de la Gruta una nube color oro; poco después una Señora joven y bella, como nunca había visto, vestía un traje blanco, brillante y de un tejido desconocido, ajustado al talle con un cinta azul; largo velo blanco caía hasta los pies envolviendo todo el cuerpo. Los pies, de una limpieza virginal y descalzos, parecían apoyarse sobre el rosal silvestre. Dos rosas brillantes de color de oro cubrían la parte superior de los pies de la Santísima Virgen. Juntas sus manos ante el pecho, ofrecían una posición de oración fervorosa; tenia entre sus dedos un largo rosario blanco y dorado con una hermosa cruz de oro La Señora se coloco a la entrada de la ojiva, sobre la rosa salvaje. Enseguida me miró, me sonreí, y me hizo seña de avanzar, como si Ella fuera mi mamá. El miedo me paso, pero me pareció de no saber donde me encontraba. Me froté los ojos, pero la Señora siempre estuvo allí que continuaba a sonreírme y a hacerme entender que no me engañaba.
Sin darme cuenta de lo que hacia, tomé el Rosario del bolsillo y me metí de rodillas. La Señora aprobó con una seña en el rostro y tomo entre los dedos la corona del Rosario que tenia sobre el brazo derecho.
Cuando quise iniciar el rezo del Rosario y llevar la mano a la frente, mi brazo quedó como paralítico y sólo después de que la Señora se persignó, también pude persignarme como Ella. La Señora me dejó rezar sola, hacia pasar entre los dedos las cuentas de la corona, pero no habló; solamente al final de cada decena dijo conmigo: Gloria Patri, et Figlio, et Spiritui Sancto. Acabado el rezo del Rosario la Señora regresó dentro de la roca y la nube de oro desapareció con Ella."

Segunda aparición

(14 febrero, domingo)

Después del medio día las niñas insistieron en que les dieran permiso para regresar a la gruta. Todos pensaban que lo que le había pasado a Bernardita era un engaño del demonio, y entonces le dijeron que fuera a la gruta y rociara agua bendita. Así huiría el demonio y se quedarían tranquilos.
Cuando llegaron a la gruta, Bernardita llego al lugar con sus hermanas y algunas amigas y un litro de agua bendita. Les pidió que se arrodillaran a rezar el Rosario. Apareció de nuevo la Virgen. El rostro de Bernardita se transfiguró. Esta tiró el agua bendita y dijo: "Si vienes de parte de Dios, acércate a nosotras". El agua bendita llegó hasta los pies de la Virgen y sonriendo con mas dulzura se acercó a Bernardita. Tomó el rosario y se persignó con el. Empezaron ambas a rezarlo. Cuando terminaron, se desapareció".
Ningún otro vidente vio a la Virgen.

Tercera aparición

(18 febrero, jueves)

En la mañana Bernardita, acompañada por la Sra. Juana María Milet y de la Sra. Antonieta Peyret, deseaban acompañar a Bernardita a la gruta. Se arrodillaron y empezaron el rezo del rosario. Le preguntó si se podían quedar sus dos acompañantes y la Virgen dijo que sí.
Bernardita le pasó un papel a la Virgen pidiéndole que escribiera cualquier cosa que deseaba comunicarle. La Virgen le dijo: "Lo que tengo que comunicarte no es necesario escribirlo, hazme únicamente el regalo de venir aquí durante quince días seguidos". Bernardita se lo prometió y la Virgen le respondió: "Yo también te prometo hacerte dichosa, no ciertamente en este mundo, sino en el otro" Bernardita promete regresar con el permiso de la madre. En la tarde de este día el comandante de la brigada de Lourdes, informa de lo sucedido a su superior el teniente Bourriot, de base a Argeles.

Cuarta aparición

(19 de febrero)

Al alba cerca de las 6.30 am aproximadamente 20 personas fueron a la gruta con Bernardita. La Santa Virgen apareció mostrándose satisfecha con que Bernardita hubiera regresado, manteniendo la promesa y le dice que enseguida le habría hecho unas revelaciones. En esta aparición se manifiesta el demonio que grita; Vete de aquí!... Vete de aquí!

Quinta aparición

(20 febrero)

La mañana de la quinta aparición Bernardita, acompañada por la mamá, llegó a Massabielle a las seis y medio y la aparición duro unos unos cuarenta minutos; tiene como objeto una oración enseñada "palabra por palabra" por la Virgen a Bernardita. Hacia las dos de la tarde el comandante de la gendarmería Renault deja Tabes y alcanza Lourdes para hacer una investigación sobre las cosas extraordinarias que ocurren a la gruta.

Sexta aparición

(21 febrero)

Apenas llegó delante de la Gruta, Bernardita se arrodillo, tomo del bolsillo la corona y se puso a rezar; le apareció la Santa Virgen: "La Señora, despegando de mí su mirada por un momento, lo dirigió por encima de mi cabeza; y habiéndole preguntado qué cosa la entristecía, me miro de nuevo y dijo: "¡Rogad por los pecadores! Bien pronto fui alentada por la expresión serena y buena que vi sobre el rostro y luego desapareció." En la tarde misma del 21 de febrero el comisario de policía Jacomet intervino y que sometió Bernadette a un interrogatorio. Por fin su padre le prohibió seguir yendo a la Gruta. El 22 de febrero la vidente fue llevada por el fervor popular a la Gruta, dónde se arrodilló para recitar el Rosario y lloró; no hubo alguna aparición. El padre quitó la prohibición a la hija con gran desaprobación del comisario.

Séptima aparición

(23 febrero)

Bernardita llegó al alba, acompañada por la madre y por las tías Bernarda y Basilia. Un centenar de personas ya estuvieron sobre el sitio entre ellos el dott. Dozous, la ordenanza militar Lafitte. La Virgen le comunicó a Bernardita tres secretos que sólo a ella concernieron y de no revelar a nadie. Por eso viene ahora llamada la aparicion de los secretos. La Virgen le dijo: "Y ahora, hija mía, ve a decir a los sacerdotes que aquí, en este lugar, debe levantarse un Santuario, y que a el debe venirse en procesión".
Bernardita se dirigió inmediatamente hacia la Iglesia a darle el mensaje al Párroco. El sacerdote le preguntó el nombre de la Señora, a lo cual Bernardita le respondió que no sabía.
Después de escucharla, el párroco le dijo: "Puedes comprender que yo no puedo bastarme de tu solo testimonio; di a esa gran Señora que se de a conocer; si es la Virgen, que lo manifieste mediante un gran milagro. ¿No dices que se te aparece encima de un rosal silvestre? Entonces dile de mi parte, que si quiere un Santuario, que haga florecer el rosal".

Octava aparicion

(24 febrero)

Bernardita como siempre llegó a la gruta y se arrodilló, sin poner atención en absoluto a la gente que iba por curiosidad. Bernardita le contó a la Virgen lo que el sacerdote le había pedido. La Virgen solo sonrió, sin decir una palabra. Después la mando a rogar por los pecadores y exclamo tres veces: "¿Penitencia, Penitencia, Penitencia!" "Rueguen por los pecadores... Besen la tierra por la conversión de los pecadores". El rosal salvaje no floreció sin embargo la gente no quedó decepcionada, más bien fueron muchas las personas que creyeron a las apariciones. El número de las personas presentes en esta aparición fueron cerca de quinientas como en la declaración escrita sobre el reporte del mariscal de Angla dirigida a su superior.

Novena aparición

(25 febrero)

Después de algún instante de oración Bernardita se levantó para dirigirse cerca de la Gruta, al pasar desplazó las ramas del rosal salvaje y beso la tierra bajo la roca, más allá del arbusto. Descendió por la pendiente, y recogida en si misma, entró de nuevo en éxtasis. Al término de tres decenas del Rosario, Bernardita se levantó, se mostró incierta; toda titubeante se volvió hacia el Gave, y dio hacia adelante dos o tres pasos. De repente se paró bruscamente, miró atrás como quien se siente llamar y escuchó las palabras que parecían llegar del lado de la roca. Hizo una señal afirmativa, se puso de nuevo en camino no más hacia el Gave, sino hacia la Gruta de la parte izquierda. A tres cuartos de la pendiente se paró y volvió alrededor una mirada llena de extravío. Levantó la cabeza, como preguntando a la Señora; en fin resueltamente se agachó y se puso a excavar la tierra. La pequeña cavidad, se llenó de agua; después de haber esperado un momento, bebió y se mojó el rostro; en fin tomo un poco de hierba y la llevó a la boca.
"Mientras estaba en oración la Virgen me ordeno: ve a beber y lavarte los pies a la fuente, y come de la hierba que hay allí. Miré a mi alrededor pues no miraba ninguna fuente. Pensé que la Virgen me mandaba al torrente y me dirigí hacia allá. La Virgen me detuvo y Me dijo: "No vayas allá, ve a la fuente que está aquí". Me señaló hacia el fondo de la gruta. Subí y, cuando estuve cerca de la roca, busque con la vista la fuente no encontrándola, y queriendo obedecer, mire a la Virgen, me incliné y escarbando la tierra con la mano, pude hacer en ella un hueco. De repente se humedeció el fondo de aquella pequeña cavidad y viniendo de profundidades desconocidas a través de las rocas, apareció un agua que pronto bebí y la use para lavarme.

Después del descubrimiento de la nueva fuente, muchos se acercaron a la caverna y mojaron algunos trapos en aquella agua. La fuente imprevista a los estudiosos, tuvo desde el primer día un chorro de 120,000 litros cada veinticuatro horas y no se secaba nunca.
El 26 de febrero ocurrió la primera curación milagrosa: el picapedrero Bouriette fue curado de una enfermedad a los ojos mojándose en el manantial. En señal de gratitud todos los pica pedreros abrieron espontáneamente con las manos, las zapas y los picos una calle entre las rocas, para llegar de modo más cómodo a la Gruta.

Décima aparición (26 febrero) - Contra cada expectativa, muy temprano, antes del alba, a Massabielle hubo una afluencia de personas superior al del día anterior. Bernardita se arrodilló y después de la representación del Santo Rosario saludó la Señora que la invitó a hacer penitencia y a rogar para los pecadores. Luego le dijo: "Besa la tierra como penitencia de los pecadores."A la tarde de aquel día la vidente fue sometida a un severo interrogatorio conducido del procurador imperial y por otros investigadores. El interrogatorio no tuvo ningún resultado: la chica dijo que el día siguiente habría vuelto a la Gruta.

Décimo primera aparición

(27 febrero)

Desde las tres de la mañana por las calles que conducían a la Gruta de Massabielle, muchos soldados, mandados por el procurador, estuvieron presentes a la aparición y quedaron intensamente impresionados: la Virgen invitó de nuevo a rogar para los pecadores, repitiendo las palabras y los gestos del 24 de febrero. Enseguida Bernardita de fue a orar a la iglesia.

Décimo segunda aparición

28 Febrero)

Bernadette entra en éxtasis, reza algunas decenas del Rosario. De repente se percata de que ella querría avanzar sobre las rodillas, pero la muchedumbre tan densa se lo impide. Dos soldados de la guarnición le abren un paso, Bernadette recorre ocho metros, luego desciende, besa repetidamente la tierra, ensuciándose los labios y las manos. Los presentes tienen la neta impresión que haga todo esto en señal de penitencia para los pecadores.

Décimo tercera aparición

(1 marzo)

Por primera vez Francesco Soubirous acompaña la hija a la Gruta "porque gente malévola habría podido introducirse entre la muchedumbre".

Décimo cuarta aparición

(2 marzo)

Cuando Bernardita llegó a la Gruta estuvieron presentes unas 1300 personas como resulta de un reporte del comisario de policía Jacomet. El éxtasis deja a todos pasmados por su brevedad. Las palabras pronunciadas por la Virgen son: "Iras a decirles a los curas de hacer construir aquí una capilla y deseo que se venga aquí en procesión".

Décimo quinta aparición

(4 marzo)

En aquel día se acercaron a la Gruta casi veinte mil personas. Bernardita estática quedó con los ojos fijos sobre algo o alguien, luego todavía comió hierba. La aparición silenciosa desapareció... Bernardita primero sonrío, se puso triste, e hizo la señal de la cruz, apagó el cirio y reanudaron el camino a casa.
En la tarde de aquel mismo día un niño de doce años que fue mojado con el agua en el manantial y se curó milagrosamente: se trató de Jean Bouhorts que murió luego a 79 años. De este día Bernardita dijo: "Me sentí triste cuando ella fue triste, y cuando sonrió yo sonreí, a menudo me dijo que hizo falta rogar por la conversión de los pecadores, entonces yo me puse triste".

Décimo sexta aparición

(25 marzo -Fiesta de la Anunciacion)

Bernardita llegó a la Gruta de primera mañana, y encontró a la Señora en espera, circundada por un claror de luz celeste de pie sobre el rosal. Fueron presentes muchísimas personas. La chica inició a recitar como siempre el santo Rosario.
Bernardita volvió a preguntarle a la Señora.."quieres tener la bondad de decirme quien eres y cual es tu nombre?" (la visión resplandecía mas que nunca; sonriendo siempre, y siendo su sonrisa la única respuesta).
Bernardita insistió..."¿quieres decirme quien eres?, te lo suplico Señora Mía".
Entonces la Señora apartó su vista de Bernardita, separó sus manos, hizo deslizar en su brazo el rosario que tenía en sus dedos, levanto a un mismo tiempo sus manos y su cabeza radiante, en tanto que sus manos se juntaron delante del pecho, su cabeza se afirmo y, mas resplandeciente que la luz del sol, dirigida la vista al cielo dijo: "YO SOY LA INMACULADA CONCEPCIÓN", y así desapareció, dejando en Bernardita esta imagen y ese nombre.
Bernardita, oía por primera vez esas palabras. Mientras se dirigía a la casa parroquial, para contarle al párroco (ya que este le había dado el encargo de preguntar a la visión como se llamaba), iba ella por todo el camino repitiendo "Inmaculada Concepción", esas palabras tan misteriosas y difíciles para una niña analfabeta.
Cuando la vidente llego con el párroco éste le pregunto: "la Señora es acaso la Beata Virgen?" y Bernardita le respondió: "NO, yo creo que no, Es la Inmaculada Concepción".
Apenas escuchó aquel título devocional el cura se convenció de la aparición ya que Bernardita no habría podido nunca conocer aquel nombre. Una señora instruida le explicó a la vidente que cosa significaba aquel nombre, entonces Bernardita estuvo segura que la "Señora" era la Virgen.

Decimo septima aparición

(7 abril)

Eran las cinco de la mañana, Bernardita estaba ya de rodillas y recitó el santo Rosario, en la mano derecha tenia su corona y en la izquierda un cirio encendido. Entrada en contemplación no retiró la mano cuando el cirio, consumido él, siguió a ardiendo sobre sus manos.
El doctor Dozous, que estuvo con ella, notó este fenómeno que duró como un cuarto de hora. La vidente que asistia la aparición, siempre en éxtasis y de rodillas, avanzó dentro de la Gruta, por fin desplazó las manos alejándolas una de la otra y haciendo así cesar la acción de la llama dentro de su mano izquierda. El éxtasis duró cerca tres cuartos de hora, la presencia de la llama dentro de la mano izquierda un cuarto de hora. En un examen médico se notó que la piel de la mano no padeció ninguna alteración y que Bernardita, en estado de normalidad, era sensible al calor de la llama.
Después de este clamoroso milagro la policía hizo cerrar la Gruta con barreras de madera, el agua fue declarada normal agua curativa y Bernardita fue declarada loca.

Décimo octava aparición

(16 julio)

Era la fiesta de Nuestra amada Señora del Carmen: Bernardita fue a la Iglesia muy temprano e hizo la comunión. En la tarde fue de nuevo a la Iglesia, donde se sintió de nuevo llamada y exhortada a ir de nuevo a la Gruta de los milagros.
Así hizo. Se acercó hasta dónde fue posible llegar y se arrodilló en la ribera del río Gave, cerca de las barreras que obstaculizaban la entrada a la Gruta. En aquella posición inició a rogar; de repente vio a la Virgen María, más allá de las barreras que cerraban la Gruta: y más bonita que nunca le sonrió; después de poco desaparece silenciosamente tal y como apareció. En todas estas apariciones los mensajes no fueron largos y a menudo los encuentros fueron completamente silenciosos.

Después de estos acontecimientos milagrosos, el 28 de julio el obispo de Tarbes, monseñor Bertrando Severo Laurence, constituyó una comisión eclesiástica para indagar sobre los acontecimientos de Lourdes y anunció este en una larga carta pastoral directa al clero y a los fieles de la diócesis.
La investigación canónica duró cuatro años y fue muy escrupulosa. Todos los inquisidores le presentaron al obispo el parecer unánime sobre la autenticidad de las apariciones. Así el obispo escribió en el art.1 de la declaración de autenticidad: "Nosotros juzgamos que la Inmaculada María Madre de Dios realmente le ha aparecido a Bernardita Soubirous el 11 de febrero de 1858 y por dieciocho veces, a la Gruta de Massabielle cerca de la ciudad de Lourdes; juzgamos que esta aparición tenga todos los carácteres de la verdad y pueda ser creída cierta por los fieles...." Al fin de septiembre del 1858, el hijo del emperador Napoleón III se enfermó gravemente, la dama de corte le dio de comer de la hierba de la Gruta y después de poco curó. Entonces el emperador dio enseguida el orden de reabrir el lugar milagroso.
En 1866 Bernardita entró en la Congregación de las monjas de la Caridad y la instrucción Religiosa donde permaneció por trece años entre las incomprensiones de los superiores, los sufrimientos y las humillaciones. En 1876 en el convento de Nevers escribió a Pío IX una carta, llevada a Roma del obispo de Nevers, en el que además le dijo:
"Me parece que del Cielo la Beata Virgen tenga que a menudo fijarse en Vosotros de modo materno, porque Vosotros, Santísimo Padre, la ha proclamado Inmaculada. Me gusta pensar que seáis particularmente querido de esta buena Madre que hace cuatro años, vino personalmente a decir: "Yo soy la inmaculada Concepción".".

Bernardita se apagó a este mundo el 16 de abril1879. Su cuerpo ha quedado hasta hoy incorrupto. Fue beatificada en el 1925 y canonizada en el1933. Lourdes se volvió la principal meta de peregrinaje de Europa. El modo y el estilo de las celebraciones también crearon un modelo para los otros santuarios. La primera iglesia, en estilo neogotico fue construida en 1864 sobre la espuela de la roca sobresaliente de la Gruta.
En 1889 fue bendecida la segunda, dicha Basílica del Rosario, en estilo románico-bizantino. En ella el altar mayor, la estatua de Nuestro Señora de Lourdes que lo supera y el gran órgano, fue construido con la contribución de los católicos de todo el mundo como reparación ofrecida a la Virgen en respuesta al libro sobre Lourdes escrito por el novelista Emilio Zola, un libro indigno por mentiras, calumnias y ofensas.
En 1958 todavía fue construida una tercera y enorme iglesia de cemento armado capaz de acoger más que veinte mil personas: la Basílica de Pío XI consagrada por el cardenal Roncalli. El complejo de Lourdes absorbe cerca dos millones de peregrinos al año. En el aniversario del primer centenario se contaron acerca de seis millones de romeros. Fueron anunciadas más de cinco mil curaciones milagrosas de las cuales solo 58 reconocidas, hasta 1960).

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